La quinta tribuna estuvo en Australia

| Respeto al himno australiano y muchos gritos y reclamos a favor del equipo de Fossati

SYDNEY | Jorge Savia (Enviado)

Por favor, ¿te podés correr un cachito?, le pidió el enviado de El País a una joven que, parada adelante, obstruía la visión de la pantalla gigante. La muchacha, identificada de pies a cabeza —y hasta con la cara pintada— con los colores patrios, dijo "¡sorry (perdón), y accedió a la solicitud, con una sonrisa, de inmediato.

Así fue, ayer acá en Sydney la quinta tribuna del Centenario: a la Colombes, la Amsterdam, la Olímpica y la América, se sumó el Club Uruguayo, con una concurrencia de 600 personas, que se pararon para escuchar con respeto y unción las estrofas del himno australiano cuyo final el Cónsul de Uruguay en Sydney, Jorge Pouy, celebró con un aplauso y un grito de "¡Viva Australia!", y en la mayoría de los casos cantaron con emoción y ganas la letra del himno uruguayo.

Es que entre la concurrencia, vestida en gran parte con camisetas celestes de todas las épocas y modelos, y también de los dos grandes, hubo también unos cuantos hijos y hasta nietos que son "aussies".

Sin embargo, y pese a que a la entrada había que registrarse con una señora uniformada que no decía ni "sí" en castellano, igual que el guardia de seguridad privado que estaba en la puerta, pidiendo la invitación correspondiente a pocos pasos de distancia, ni bien se ingresaba a la especie de gimnasio cerrado poblado de largas mesas "rompía" los ojos que ese era un ámbito uruguayo: prohibido el alcohol, hubo vía libre para los bizcochos, las medialunas y, claro, el mate.

Gritaron más, se estremecieron más y parecieron sufrir más, en el segundo tiempo, pese a que hasta que llegó el cabezazo de Darío Rodríguez, los gestos y suspiros generales fueron un termómetro de que el gol no se veía aparecer por ningún lado.

Pidieron penal levantándose de las sillas cuando Popovic agarró al "Chengue" y lo trajo hacia su cuerpo como si fuera a abrazarlo por detrás en la primera parte, y también cuando el "Chino" voló al esquivar el cruce abajo del arquero australiano.

Escucharon al "Canario" Luna en "Soy celeste" durante el descanso. Se abrazaron, gritaron "¡Uruguay, nomá!, cuando terminó el partido, sin distinciones de si el miércoles verán la revancha en el estadio o en sus casas. Y la única diferencia que tuvieron con los compatriotas que palpitaron en las otras cuatro tribunas del mismo imaginario estadio fue que a la salida, en vez de cruzar el Parque de los Aliados, se subieron casi todos a los autos de no más de 6 o 7 años de antigüedad desde su distante aire "bacán" de Carrasco australiano.

La agenda

REBOTADOS - El sábado de tarde, los delegados Enrique Moreira y Julio Rodas, fueron junto al funcionario de la AUF, Miguel Neira, a reconocer el Telstra Stadium, que es donde los celestes jugarán el próximo miércoles la revancha con Australia, pero "los rebotaron". En ese momento estaban regando la cancha y les dijeron que no podía entrar nadie.

AL ESTADIO - La selección llega a Sydney hoy a las 18.30 del domingo uruguayo, que son las 7.30 de la mañana del lunes australiano. Los celestes salen del aeropuerto directo al Hotel Crowne Plaza Darling Harbour, entrenarán por la tarde en una cancha que está a 15’ de distancia, y reconocerán el Telstra Stadium —situado a 45’ de auto del centro de la ciudad.

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