"En Uruguay hay una política extendida de alta temprana de los hospitales, en el entendido que siempre va a haber una mujer en casa que los cuide. Pero hoy, 49% de las mujeres trabajan. Es una realidad que habría que contemplar", sostiene Clara Fassler, coordinadora de la Red Género y Familia.
Con ese ejemplo la especialista expresa su inquietud por que las políticas públicas tengan en cuenta los cambios que hubo en la familia en Uruguay.
Fassler señala que en Uruguay no hubo preocupación en los últimos años para articular el mundo de la familia con el mundo del trabajo.
"Esto es un tema de población ¿Queremos ser cuántos? ¿De qué características?", afirma.
Para la antropóloga Wanda Cabella el Estado uruguayo debe promover políticas que tiendan a romper con el esquema tradicional de los roles de género y también fomentar el involucramiento de los hombres en la crianza de los niños.
Cabella opina además que dado el nivel de rupturas en las parejas , deberían tener un rol significativo la prevención de embarazos no deseados.
POBREZA. La estructura de los hogares está estrechamente vinculada a la condición socioeconómicas de las familias.
Entre quienes están debajo de la línea de pobreza hay 6% de parejas sin hijos y 28% de familias que viven con algún otro pariente. Mientras, en el grupo de gente encima de esa franja hay 20% de hogares compuestos por un hombre y una mujer y 15% que forman un vínculo extendido.
También hay diferencias en el tipo medio del hogar. Los que están compuestos por personas de menores recursos incluyen en promedio 1,7 más personas que aquellos que están por encima de la línea, según el estudio "El cambio familiar en Uruguay: una breve reseña de las tendencias recientes" de la antropóloga Cabella.
Además tres de cada cuatro hogares pobres (75%) incluye a un niño menor de 18 años mientras que entre los hogares no pobres esto sucede en 30% de los casos.
En el caso de los hogares encabezados por una sola persona no hay mayores diferencias en cuanto a los ingresos: son 10,5% de los no pobres y 12,2% de los de menores recursos.
"Las mujeres separadas o divorciadas que están a cargo de estos hogares presentan tasas de actividad más altas que el promedio de las mujeres y existe un número importante de familias monoparentales que se incluyen en hogares extendidos. Es decir, no habitan en unidades residenciales separadas", sostiene Cabella.
La cifra
28% es la proporción de familias pobres que viven con algún pariente sin ser sus padres ni sus hijos