Si toda reunión de personas crea una dinámica especial que puede ser analizada por sociólogos y psicólogos, mucho más análisis permite una ceremonia en un centro cultural, donde inevitablemente se van a cruzar códigos de comportamiento y conductas de distinto tipo. Si esa ceremonia, además, consiste en un cambio de autoridades, la mesa queda servida para ofrecer comportamientos a veces extraños, dudas, ambición de poder y sentido de superioridad.
Ese filón argumental despertó en el dramaturgo francés Jean Luc Lagarce(1957-1995) la idea de escribir una obra que a través de esa situación refleje los distintos comportamientos humanos.
Ese texto, que hoy estrena la Comedia Nacional a las 19 hs., es llevado a escena por Héctor Manuel Vidal en el foyer del Teatro Solís, sitio que por su suntuosidad pero también por ser un espacio escénico informal, resulta ideal para dar con ese entorno cargado de protocolo. La trama de la obra simplemente consiste en el nombramiento de un joven director, que el municipio y las autoridades estatales designan para poner en marcha un nuevo proyecto.
Ese breve argumento dio pie a Lagarce para realizar una obra que descarta grandes situaciones dramáticas para centrarse en detalles, pequeños gestos, tics y actos fallidos que hablan mucho de sus personajes, tanto hacia el interior de ellos mismos como en su relación con los demás. Ese registro dramático será transitado por Jorge Bolani, Andrea Davidovics, Lucio Hernández, Miguel Pinto, Claudia Rossi y otros actores de la compañía municipal, junto a cuatro artistas invitados: Leonor Svarkas, Marcos Valls y Ricardo Couto y Diego Rovira.
el autor. Lagarce empezó a escribir teatro a fines de los 70, luego de estudiar filosofía, situación que se refleja en un teatro que no busca temas costumbristas sino situaciones fuera de lo común. Por ejemplo, Yo estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia trata de un hermano que regresa a su casa luego de una larga ausencia, y mientras él descansa, sus familiares hablan sobre cómo encararán ese regreso.
Esa obra, que la compañía francesa Nordey presentó años atrás en el Teatro del Notariado, guarda puntos en común con otro trabajo suyo, Justo al fin del mundo (también presentado por una compañía francesa en El Galpón), donde el tema del reencuentro vuelve a servir de pretexto para indagar sobre las conductas sociales.
Entre los artistas uruguayos este escritor fue abordado por César Campodónico, quien dirigió Nosotros, los héroes en la Sala Atahualpa, obra que giraba en torno a una vieja compañía teatral europea, cuyos actores, vencidos por el cansancio y las circunstancias difíciles, reflejaban de alguna manera la decadencia de Occidente. El gran día, traducido por Laura Pouso, irá de jueves a sábados a las 19 hs. y los domingos a las 17 hs.