Una historia de sentimientos y secretos en tiempos difíciles

| Un prisionero, su mujer y su guardián centran la trama de esta película del debutante Antón Reixa

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La acción de El lápiz del carpintero, estreno español de hoy en varias salas, se ubica en Galicia en 1936, en un centro de detención clandestino en tiempos de la guerra civil. Daniel Da Barca (Tristán Ulloa) y Marisa Mallo (María Adánez) viven su amor en tiempos de lucha. El sobrevive en la cárcel gracias a la fuerza de la imaginación y la palabra. Desde fuera, ella pelea por devolverle a la libertad. Entre ambos y siguiendo sus pasos está Herbal (Luis Tosar), el hombre que vigila a Daniel en la prisión y que esconde un secreto que lo atormentará el resto de su vida.

Herbal lleva consigo un lápiz de carpintero que le acompaña desde que España se partió en dos. Poco antes, se había ofrecido voluntario para seguir a Da Barca, joven médico e intelectual republicano. Herbal, invisible a los ojos de la pareja, se convierte en su sombra. Fascinado por los conocimientos de Daniel, la belleza de Marisa y el amor de ambos, empieza a mezclar el odio con la pasión, la admiración con los celos y la obligación con la obsesión.

Daniel es encarcelado por sus ideas, pero no es un recluso cualquiera; su cultura, su imaginación y su compromiso le hacen popular entre sus compañeros y le convierten en centro de atención para los guardianes. Desde fuera, Marisa lucha contra la intolerancia de su padre e intenta desesperadamente que su novio recupere la libertad. Herbal, que en casa sufre sin rebelarse ante los malos tratos que su hermana recibe de un marido violento y egoísta, asiste a las historias y conversaciones de los presos. Afuera, el drama de la guerra crece. Muchos presos son fusilados clandestinamente. Pronto le llegará el turno de Daniel y será de nuevo Herbal quien, víctima y verdugo de sus propios miedos, se debata entre la violencia y la conciencia.

NOVELA. El premio Nobel de Literatura alemán Gunther Grass asegura que aprendió más sobre la guerra civil española "leyendo El Lápiz del Carpintero, de Manuel Rivas, que en todos los libros de historia." El libro ha sido descrito también como "una obra soberbia, un ejercicio literario donde la palabra se confunde con sentimientos universales e intemporales: el amor, el odio, la ternura, el compañerismo, la solidaridad, la amistad en situaciones adversas. Historias dentro de una historia que reconstruye la vida del doctor Da Barca y, a su vez, las de aquellos que coincidieron con él en una etapa marcada por la división".

Luego de La lengua de las Mariposas, el cuento incluido en ¿Qué me quieres, amor? (Premio Nacional de Narrativa 1996) que también fuera llevado al cine, Manuel Rivas retornó al tema de la guerra civil en El Lápiz del Carpintero, que trata de la vida en el lado más salvaje de la historia, de la fuerza del amor que ocupa el hueco de la desesperanza.

DIRECTOR. El lápiz del carpintero constituye el debut en el largo del director Antón Reixa, nacido en Vigo en 1957. Escritor, licenciado en Filología gallega, Reixa fue letrista y cantante del grupo Os Resentidos desde 1982 hasta 1994. Como artista multimedia comenzó su trabajo a mediados de los 70, en el grupo de comunicación poética Rompente. Desde entonces ha publicado diversos libros de poesía y narraciones (Silabario da turbina, Fora as vosas suxas mans de Manoel Antonio, As ladillas do travesti, A dama que fala, Historia do rock and roll, Galicia beibe) o la carpeta de poemas y grabados en colaboración con los pintores Menchu Lamas y Antón Patiño titulada Días contra fotocopias. En 1999 publicó el libro-CD Rom Escarnio. En relatos ha publicado, entre otros, Transporte de superficie y también es autor de obras teatrales como Gulliver F.M. y Doberman. Ha sido realizador, presentador, director y guionista de video y televisión, e hizo videos musicales. También ha hecho radio, y actualmente se desempeña como productor y director de cine y televisión.

"La poesía entre páginas de niebla y verdad"

"Tengo 45 años y voy a estrenar mi primera película. Por el camino me he enredado haciendo algunas otras cosas. También he acumulado algunas certezas. Algunas tan simples como geográficas. Por ejemplo, soy gallego. Otra, insólita, posiblemente (junto con mi compañero Xosé Morais en el guión) la de ser el ser humano que más veces haya leído la fascinante novela de Manuel Rivas. En la poesía brillante de esas páginas de niebla y verdad he aprendido que ni el peor desastre colectivo puede aplazar los sentimientos. Que la fantasía y la imaginación son la mejor barricada para resistir la más horrible represión. Esa suerte de conciencia emocional es la materia prima con la que Manolo ha construido los personajes de su historia y que espero que se refleje en la película."

"Durante los meses que han seguido al rodaje se me ha dado por practicar un ejercicio que propongo a lectores y espectadores. Imaginemos a posibles Herbal, Marisa Mallo y Da Barca en las guerras púnicas, en la Palestina actual, en Bagdad, en la Francia del desembarco de Normandía o adivinémoslos en las miradas perdidas que intercambiamos con esa infinidad de seres próximos y anónimos que nos cruzamos cada día en este tiempo que, como todos, es tiempo de amor y guerra. Yo lo he hecho y lo sigo haciendo para no perder la emoción que me hizo llorar rodando algunos planos. Pero, por mucho que digan, no es bueno llorar solo. Porque otro mundo es posible. Porque quizás estemos todavía a tiempo de salvar la república de los sentimientos."

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