Jubilado sí: pasivo, no

Desconozco el origen del dato, pero lo publicó "El País" en "La Última" del martes 25 de octubre ppdo.: "162 veces se casó un jubilado en Bosnia. Dice que se conforma con casarse 100 veces más".

Es difícil ubicarse mentalmente para comprender la manía casamentera de un hombre al que no le bastaron 162 bodas y va por 100 más. Y todo este récord —que tiene pasaje directo al Guinness— logrado en el marco de Bosnia Herzegovina.

Más de una vez, intenté introducirme en una síntesis histórica de esta república —poco menos que recién nacida— y quedé con las entendederas bloqueadas, como me ocurre cuando me esfuerzo por saber qué quieren hacer con el tango "Las voces machas de las nuevas cancionistas". A un amigo íntimo le conté mi drama, y trató de consolarme diciéndome: "No te preocupes: ni ellos mismos entienden lo suyo".

Ellos son los musulmanes, los serbios y los croatas, que durante años y más años han luchado por la pandereta y no terminan de afinar.

En medio de los tristes episodios que fueron desguazando a Yugoslavia, uno de los cuatro millones de habitantes de Bosnia decidió distraerse de la realidad, y ensayar una comedia matrimonial que llegaría a completar 162 cuadros. Sospecho que actuó liberado de escrúpulos étnicos, y que buscó su mercadería entre aquellos tres sectores, acaso, practicando el viejo dicho de "en la variedad esta el gusto". Y así fue casándose, separándose, volviendo a casarse, volviendo a separarse...

¿Qué pudo pasarle para adoptar tan extraña conducta? ¿Incompatibilidad de caracteres? ¿Insatisfacción sexual? ¿Diferencias de educación? ¿Desiguales culturas? ¿Que razones lo impulsaron hacia esa constante liquidación por renovación de stock (y no por cierre de negocio que, aparentemente, le sigue funcionando, de acuerdo a sus planes de ampliarlo)?

Me gustaría escuchar la historia del jubilado bosnio, narrada por el mismo: y mucho mejor, si fuera en verso, lo que la haría más pintoresca aún. Algo así, por ejemplo:

"A lo largo de la vida/ me percaté de una cosa/ Darle la bienvenida/ a una mujer hermosa/ no excluye una despedida/ ... y , adiós mariposa/ .

"Ciento sesenta y dos / no es número exagerado/ con la bendición de Dios/ y el paso por el juzgado".

"No pedí ni prometí/ fidelidad hasta la muerte/ y a todas las divertí/ que conmigo tendrían suerte/. Tan mal no les habrá ido/ pues pudieron comprobar/ que estaré jubilado, pero no fundido".

"Y que en el recambio gano/ manteniéndome bien activo/ soy un buen ciudadano/ que se niega a ser pasivo/. Ahora voy por cien más/ y ojalá me dé el cuero/. Al encanto del amor fugaz,/ me entregaré por entero./ Y si quisiera el destino/ artero y cruel en ocasiones/ dejarme por el camino/ espero que en las menciones/ de mis esposas cambiantes/ se reconozcan mis intenciones/ de hacerlas felices por unos instantes".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar