"Decime si viste a alguno de mi lista con el rostro radiante, que lo echo", requirió el Esc. Scaglia. No se trataba puntualmente de eso en lo expresado en una columna de la edición de la pasada jornada: de la observación puntual de la gestualidad de algún candidato aurinegro ante la goleada del sábado. La comprobación es más generalizada en la propia hinchada, lo que es aún más grave.