Un acuerdo con la gloria

| El sábado pasado quedó pactada una triangulación con Real Madrid y San Pablo para traer grandes jugadores; para la Libertadores vendría un "9" que vale U$S 5.000.000

José María Bello

El escribano Ricardo Scaglia es el candidato presidencial de la lista 11 para las próximas elecciones de Peñarol, encabezando la fórmula Scaglia-Atijas, y hoy por hoy su primera y gran apuesta a la instancia que se avecina es el acuerdo con el que en las primeras horas de la mañana de la víspera descendió del avión que lo trajo desde San Pablo: "para aquellos que asocian nuestra candidatura a una supuesta proximidad con Casal, acabamos de celebrar a través de un competidor suyo, como Juan Figer, un acuerdo triangular con el Real Madrid y el San Pablo, que en el caso de que nuestra lista triunfe en las elecciones permitirá que Peñarol pueda traer, para mostrar, valorizar y potenciar, a grandes jugadores que esos dos clubes tienen necesidad de mantener en actividad y, por distintas razones, circunstancialmente no los utilizan como titulares. Ellos tienen el dinero e invierten en futbolistas que, como tienen tantos de primerísimo nivel, después por ahí no juegan con regularidad. ¿Qué es lo mejor, entonces, para todos? Para Real Madrid y San Pablo, que jueguen y lo hagan por cosas importantes, porque eso les mantiene la cotización; y para Peñarol, poder contar con esas figuras que de otro modo serían inalcanzables, y con ellas apostar a la Libertadores, por ejemplo, como pasaba antes. Nosotros vamos a poner la grifa de la gloria. ¿Cómo? Cito un caso concreto: San Pablo hoy tiene un delantero que vale 4 o 5 millones de dólares, pero no está jugando; si yo soy el futuro presidente de Peñarol vendrá para la próxima Libertadores y, al tiempo que nosotros podremos hacer una gran campaña, ese jugador volverá a adquirir rodaje, se mostrará y, por la triangulación con Real Madrid, puede que después se lo lleve Real Madrid, lo que no va a ocurrir si ese atacante sigue sin estar ni en el banco..."

—¿Para qué se quiere romper la cabeza intentando ser presidente de un club que tiene una interna complicada y, según usted, un pasivo de cinco millones de dólares?

—Porque es el único sueño de mi vida. Un día, cuando tenía 15 años, fui al estadio y en la puerta del Palco Oficial le pedí a Cataldi que me hiciera entrar porque yo no tenía plata ni para ir al talud. Washington me pasó la mano sobre el hombro y juntos entramos al estadio. Ese día soñé que en algún momento iba a ser presidente de Peñarol y espero que los socios se den cuenta que Peñarol necesita un cambio para que el sueño se haga realidad.

—Desde hace más de doce años la mayoría societaria de Peñarol apoya al Cr. Damiani, ¿por qué cree que ahora se dará vuelta para apoyarlo a usted?

—Ante todo tenemos que demostrarle que el oficialismo de Damiani prometió obras, balances y triunfos, y ninguna de las tres cosas se ha cumplido, y lo que es peor: carga con el pasivo más grande de su historia. Le tenemos que hacer entender (a los socios) que los ciclos se cumplen, que Damiani fue un gran presidente, pero que cumplió su ciclo y él mismo lo reconoció en una nota publicada en El País el 10 de setiembre pasado, donde dice: "Lo que había que hacer ya lo hice: obras y triunfos. Acuérdense del baldío y el quinquenio". Nuestras principales metas, además de hacer un equipo competitivo para volver a Peñarol a los primeros lugares del mundo con la característica mística aurinegra, es hacer una gran campaña social. No puede ser que un club como Peñarol tenga tan solo 2.800 socios activos. Y lo peor es que esa desidia para buscar nuevos socios es porque han visto que la única forma de mantenerse en el poder es mediante el achicamiento del número de socios. También es cierto que no se le da nada al socio, nosotros ya estamos trabajando con cadenas de supermercados y farmacias para que a los socios les den descuentos especiales, lo que permitiría que la tarjeta social le saliera prácticamente gratis. Además, trabajaremos para que Peñarol esté compitiendo en otros deportes como el ciclismo, donde Federico Moreira nos dará una mano, y el básquetbol.

—¿Cómo va a ser encarado el tema de las divisiones juveniles?

—A muerte. Para eso recurriremos a los ex jugadores de Peñarol para que trasmitan lo que es ser jugador de Peñarol. Está en mis planes tener una gerencia deportiva, pero quiero aclarar dos cosas: en todos los casos serán convocados quienes estén mejor preparados, nada de amiguismo e, incluso, no me temblará la mano si tengo que designar a alguien que sé que representa a otro grupo del club, algo en lo que tengo antecedentes cuando en la función pública en reiteradas oportunidades recurrí a hombres de otros partidos políticos porque veía que eran los más capaces.

—¿Cómo se puede hacer para enfrentar las deudas, reforzar el equipo para intentar éxitos internacionales y, además, incorporarle el ciclismo y el básquetbol que son deportes deficitarios.

—Ante todo, la seguridad que las deudas que existen con algunas glorias del club van a ser honradas como corresponde. El pasivo de Peñarol habrá que refinanciarlo y espero que el Cr. Damiani sepa ser un acreedor paciente, término que él utiliza, y no como le hizo a Cataldi, que al otro día de asumir le pidió la cancelación de la línea de crédito. Lo mismo ocurrirá con los jugadores que ya han demostrado que son grandes peñarolenses. En lo otro, nosotros debemos apostar a los triunfos porque de lo contrario no vamos a poder vender mejor y no vamos a crecer. Si seguimos jugando al achique como ahora no festejamos ni balances ni triunfos.

—¿Y la línea de crédito?

—Si hay algo que tengo es crédito. Lo que vamos a hacer es que el Comité de Administración y Transparencia que estará integrado por los doctores Jorge Marabotto, Milton Cairoli y José Baldi Martínez, Alberto Spencer y el Cr. "Míster Zeta". Queremos que ellos, además de administrarnos el fideicomiso de Peñarol, que crearemos para que el pueblo de Peñarol pueda participar en la tenencia de los jugadores, verifiquen con mis declaraciones juradas a la vista que en esa línea no hay un centavo de Ricardo Scaglia, porque no lo tiene, que no hay dinero de ningún empresario del fútbol, de ninguna empresa de televisión, nadie vinculado con el fútbol. Esta línea de crédito, a diferencia de la actual, será independiente, porque la línea de hoy es de una sociedad de las Antillas, llamada F.E.C., Financiera de Comercio Exterior, con sede en Curazao, de la cual el grupo Damiani es el propietario. Y acá no se puede ser juez y parte, porque si el acreedor administra al deudor jamás lo va a dejar desarrollarse. Con esta línea de crédito el grupo Damiani se lleva de Peñarol 100.000 dólares por año y eso a mí no me gusta.

El presidente que falta

Sobre un modular del estudio que ocupa el Esc. Ricardo Scaglia en la calle Ituzaingó, y en medio de varias fotos de equipos de Peñarol, hay dos placas de metal, en una de las cuales figura el nombre del ahora candidato aurinegro y debajo: "Presidente de PLUNA" y en la otra: "Presidente de UTE". Junto a ellas hay lugar para otra placa quizás, ¿será con la inscripción: "Presidente de Peñarol?". "Nunca lo había pensado, pero no estaría mal", dijo Scaglia.

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