Eduardo "Lalo" Fernandez
El disparate mayúsculo de fijar los dos partidos entre Uruguay y Australia con cuatro días de diferencia, teniendo que viajar más de veinte horas y soportar 12 de cambio de horario, lo que no sólo es inhumano sino inaceptable.
Cuando Uruguay pidió postergar un día la revancha los australianos se negaron y salieron con una sarta de tonterías lo que dio lugar a que por estos lados pensaran en como tomarse desquite. Muy simple. Como locales fijamos el partido para las 21 horas obligando a la visita a modificar todos sus planes. Al mismo tiempo se concretó para la selección nacional un vuelo especial saliendo a las dos de la mañana luego del partido del domingo 12 para tener el mayor tiempo posible de descanso habiendo trascendido, incluso, hasta la forma en que sería acondicionado el avión para una atención superior a los jugadores. Todo bien. Hasta se fijó el precio de los pasajes y demás detalles para periodistas y/o acompañantes... Todo bien. Pero cuando nadie lo esperaba trascendió la noticia... ¡Se cayó el charter!... y lo curioso es que se cayó sin levantar vuelo. Como consecuencia el presidente Figueredo se fue a Buenos Aires a tratar de arreglar el entuerto mientras el técnico Fossati hace y deshace sus planes para volar por el charter o para un vuelo regular de línea. No deja de ser curioso lo que pasó ¿Será para la Compañía dueña del avión mejor negocio no volar que volar?...