ENVIADA
Las opiniones en Mar del Plata están encontradas. Algunos están exultantes, porque la presencia de 34 jefes de Estado para participar de la Cumbre de las Américas, dejará como resultado abultados ingresos y una difusión internacional que podrá resultar favorable para el turismo. Otros, en cambio, consideran que el fuerte dispositivo de seguridad, que llevó a la suspensión de clases y actividades oficiales, es desfavorable e innecesario.
Y así de distintos son también los dos hechos que se están dando estos días en la ciudad turística argentina ubicada a 400 kilómetros de Buenos Aires: por un lado la IV Cumbre de las Américas, y por otro la III Cumbre de los Pueblos, en rechazo a la anterior y en particular al presidente estadounidense George W. Bush.
Desde la llegada al aeropuerto de Mar del Plata se nota cómo la llegada de visitantes convulsionó la ciudad. Un fuerte vallado y un cordón policial esperan en la pista.
En la costa, media docena de buques de guerra y embarcaciones con portamisiles. Helicópteros sobrevuelan la ciudad, con un ruido constante y molesto. Miles de uniformados recorren las playas y las calles del balneario. Cualquier movimiento extraño es seguido atentamente.
Desde hace días que se han montado dos anillos de seguridad en Mar del Plata y una vasta zona de exclusión, de 250 manzanas, dentro de la cual se encuentran los hoteles Hermitage, sede de la cumbre; Costa Galana, donde se alojarán varios presidentes, y Sheraton, donde se hospedará Bush y su comitiva de centenares de personas, incluida su propia seguridad.
PROTESTAS. En la noche la céntrica peatonal San Martín está prácticamente desierta, con excepción de un fuerte dispositivo de seguridad ubicado frente a un local de McDonalds. La persiana de ese restaurante parece haberse convertido en el lugar elegido por algunos de los que rechazan al mandatario estadounidense, porque tiene varias inscripciones de "Fuera Bush".
Afiches con esa consigna, con el respaldo al presidente venezolano Hugo Chávez, y con el rechazo al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), ocupan gran parte de los muros de la ciudad. También la convocatoria a una marcha contra la presencia del mandatario estadounidense en Mar del Plata, se encuentran en distintos puntos.
En el Polideportivo de Mar del Plata, locación de la III Cumbre de los pueblos, se concentran organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, indígenas, familiares de víctimas del incendio de Cromagnon, de desaparecidos en la dictadura militar de la región, y de asesinatos impunes. El denominador común a esos asistentes es el rechazo a la política exterior de Estados Unidos.
Unos pocos marplatenses toman sol en la playa sin importarles demasiado el ruido constante de los helicópteros y de los cuatriciclos que circulan por la arena.
Unos 57.000 marplatenses, sobre un total de 600.000 habitantes, abandonaron la ciudad por temor a un posible atentado.