JOSE MARIA BELLO
Ultimamente en Peñarol se le ha dado cabida en el plantel superior a algunos juveniles. Algunos han seguido, otros han vuelto a tercera, pero entre los que Fernando Morena tuvo en cuenta está Diego Rodríguez, al que el técnico le ha dado la chance de ser titular y, con altibajos, continúa en la punta izquierda aurinegra.
—Peñarol está atravesando un momento complicado donde lo único que se le acepta al equipo es ganar, ¿cómo soporta esa presión un muchacho joven?
—Por un lado contento porque estoy en el primero de Peñarol y por el otro, en lo que tiene que ver con la presión, es normal. Jugar en Peñarol es estar preparado para ganar todos lo partidos y quien se sienta presionado por ello no puede ponerse esta camiseta. Ser joven y jugar en Peñarol, y como me toca ahora como titular, es como tocar el cielo con las manos.
—Esta todo bien, pero ¿la presión existe?
—Claro que existe, pero convivimos con ella. Además, personalmente, cuando entro a la cancha me olvido de todo y lo único que me interesa es ganar y si es posible hacer un gol.
—¿Te preocupa que no lleguen los goles?
—No, para nada, porque estoy convencido que con el tiempo se me va a dar. En ese sentido estoy muy tranquilo.
—Estás en un plantel donde, pese a que hay gente joven, también hay veteranos, jugadores con mucha experiencia. ¿Hablan ellos con ustedes, les cuentan experiencias que han vivido?
—Sí, claro. Flores, el "Gaby" (Cedrés), Césaro nos hablan mucho, nos aconsejan y nos guían sobre todo en los momentos malos.
—Por ejemplo, luego del partido que perdieron ante Rentistas.
—No hubo mucho drama, fue un partido que perdimos, nada más. También es verdad que luego hablamos bastante. Concluimos en que no entramos bien en el partido, nos creímos que como habíamos quedado primeros se había terminado todo, como que ya éramos campeones y que jugábamos por cumplir.
—Ante Rampla terminaste jugando de lateral izquierdo.
—Sí, Fernando (Morena) me dijo que me precisaba ahí y yo fui. La verdad que no me disgustó el puesto, lástima que no pude subir mucho.
—¿Estaba brava la cosa?
—Y si, íbamos 1 a 0, ellos pusieron tres puntas y no podíamos regalarnos.
—Ahora es el turno de Danubio.
—Sí, y no de cualquier Danubio porque lo encontramos cuando viene recuperándose y goleando, llegan con viento en la camiseta.