La educación vial en la tapa del libro

Arturo Borges (*)

A los problemas que tiene nuestro tránsito se le deben agregar los casos provocados por la complacencia de las autoridades. Preocupa además que la policía no pueda intervenir. Pero hay hechos y situaciones a los que se debe prestar atención rápidamente, una de las cuales es el conflicto que se provoca en Bulevar Artigas a la altura de la calle Dufort y Alvarez.

Frente al colegio situado allí a la hora de entrada o salida de los niños, se ubica Bulevar Artigas y en la calzada un cartel de escuela acompañado por uno o dos agentes de policía para controlar el cruce de aquellos hacia la acera norte o sur.

Se crea allí un conflicto de especiales características por tratarse de una zona de intensa circulación. Creemos nosotros que es un gran error habilitar un cruce peatonal bajo las condiciones que se dan de acuerdo a la fluidez de tránsito y más que nada de transporte pesado de gran volumen.

Técnicamente las esquinas que forman la bocacalle de la calle Dufort habilitan un cruce peatonal hacia la acera sur de Br. Artigas. Pero no coincide esta posibilidad con las ineludibles reglas de seguridad que debemos observar en todo momento.

Siempre somos de la idea de educar en seguridad antes que en funcionalidad.

Y ni qué decir cuando se trata de niños que están recibiendo una información no adecuada a las circunstancias, exponiéndolos a situaciones de extremo peligro.

Peor aun si delante de un cartel de "Prohibido Estacionar" podemos parar en segunda fila entorpeciendo el tránsito. de nada sirve que encendamos las balizas.

También que podemos parar en el vértice de las esquinas sin temor a que el mismo agente que cuida el cruce nos observe porque sólo es por diez minutos.

Así somos nosotros y así nos ven los niños. Y cuando cruzamos, en vez de esperar un poco para hacerlo en tandas solicitamos al agente que detenga el tránsito ¡pues voy yo!.

Está claro, y dicho con todo respeto, la educación en seguridad vial brilla por su ausencia.

La situación debería corregirse incluso desde dentro de esa institución educativa. Allí está la vía de entrada y salida de muchos y pesados camiones.

Hacia el Este, la vía se angosta provocando un embudo de no poca dificultd para la circulación de los vehículos. El transporte colectivo y de larga distancia también hace su entrada desde los accesos. Algunas veces por la lentitud de marcha éstos quedan atravesados por la Av. Agraciada para desesperación de los que quieren seguir por ésta cuando el semáforo los habilita.

En otras oportunidades también hemos visto autos que, circulando por Br. Artigas al norte y en función de llegar a tiempo con el semáforo a favor, pasan a gran velocidad. Si el agente está de espaldas ni se entera y es un potencial peligro que se genera diariamente. Debemos recomendar urgentemente a quienes deben cruzar frente al colegio la conveniencia de llegar hasta el semáforo ubicado en el cruce con Agraciada, y cruzar allí en tiempo y forma. Estamos hablando de caminar unos treinta o cuarenta metros, nada más.

(*) Es director del Instituto Superior de Educación y Seguridad Vial

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