PARIS | AP
El presidente de Francia, Jacques Chirac, calificó de "peligrosa" la situación que se está viviendo desde hace una semana en los suburbios de París durante las noches, al tiempo que pidió serenidad y mano firme para controlar los desmanes.
La violencia, provocada inicialmente por la muerte de dos adolescentes el pasado jueves, puso al desnudo la desesperanza, la furia y la delincuencia arraigadas en los suburbios pobres, verdaderos guetos donde la policía es renuente a entrar aunque existen pruebas de que son terreno fértil para el extremismo islámico.
"Hay que aplicar la ley con firmeza y en un espíritu de diálogo y respeto", dijo Chirac en una reunión de gabinete. "La ausencia de diálogo y la escalada de una falta de respeto conducirán a una situación peligrosa".
250 AUTOS. Los disturbios, que ayer se habían extendido a por lo menos nueve poblaciones de la región periférica a París, además de la quema de unos 250 vehículos han provocado divisiones en el gobierno mismo.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy —aspirante a la presidencia en las elecciones de 2007—, ha recibido fuertes críticas por sus palabras duras y la violencia policial.
También han renovado el debate sobre la incapacidad de Francia para asimilar a millones de inmigrantes, muchos de ellos pobres y desempleados, atrapados en decrépitos complejos de viviendas, dominados en muchos casos por bandas de traficantes de drogas y artículos robados.
El martes por la noche, la policía antimotines disparó balas de goma a pandillas juveniles en Aulnay-sous-Bois —uno de los suburbios más afectados—, donde 15 autos fueron incendiados, dijeron las autoridades.
Los jóvenes lanzaron bombas incendiarias Molotov a un edificio municipal y arrojaron piedras al cuartel de bomberos. No estaba claro si hubo heridos.
Sarkozy dijo que la policía detuvo a 34 personas durante la noche.
El ministro calificó recientemente de "escoria" a los protagonistas de los disturbios y prometió "limpiar" los vecindarios.
Los disturbios comenzaron el jueves pasado en el suburbio de Clichy-sous-Bois cuando dos adolescentes murieron electrocutados en una subusina en la que se habían ocultado porque creían que los perseguía la policía.