BAGDAD | AFP y AP
Un niño con un cinturón de explosivos se hizo estallar ayer en el norte de Irak lanzándose contra el convoy de un jefe de la policía, hiriéndolo así como a su chofer, informaron las autoridades.
El general Jattab Abdalá Areb, herido en el atentado suicida perpetrado en Kirkuk, 250 km al norte de Bagdad, indicó que un niño de entre 10 y 13 años de edad, que llevaba un cinturón de explosivos, se acercó corriendo hasta el convoy y se abalanzó estallando contra su vehículo en momentos en que llegaban a una comisaría de policía.
El general, con heridas en el vientre, el pecho y una pierna, es atendido, al igual que su chofer, en el hospital de la ciudad.
Según fuentes de la seguridad, dos policías y tres guardias nacionales resultaron heridos en otros dos atentados con bombas contra patrullas de la policía y el ejército en esta ciudad petrolera del norte del país.
Irak tuvo un sangriento mes de octubre tanto para los militares estadounidenses como para los civiles y las fuerzas iraquíes.
La explosión de un coche bomba mató el lunes a 20 personas en un populoso mercado de Basora donde los viandantes hacían las últimas compras para el Fitr, la fiesta que marca el fin del período de ayuno musulmán del Ramadán.
Fue el segundo atentado antichiita en tres días. El sábado, 27 civiles resultaron muertos, 14 se dieron por desaparecidos y 45 fueron heridos en la explosión de una camioneta en la localidad de Huayder, al norte de Bagdad.
En total, 407 iraquíes resultaron muertos en octubre, de los cuales más de dos tercios (299) son civiles, según datos oficiales. Esta cifra está disminuyendo frente a setiembre, mes en el que murieron 700 iraquíes.
El lunes y ayer fueron jornadas de duelo para el ejército norteamericano, que anunció la muerte de ocho soldados en atentados con bombas artesanales.
En total, 2.022 soldados y civiles asimilados estadounidenses murieron en operaciones del ejército estadounidenses en Irak desde la invasión de este país del golfo Pérsico en marzo de 2003.
Ayer, tres iraquíes, entre ellos un policía, murieron y 16 personas resultaron heridas, de ellos 13 miembros de las fuerzas de seguridad.
El ataque más mortífero se registró en Madaien, 30 km al sur de Bagdad, al estallar una bomba al paso de una patrulla de la policía que mató a tres personas.
Además, 500 iraquíes presos en la cárcel de Abú Ghraib, al oeste de Bagdad, fueron liberados, según el ejército norteamericano y las autoridades iraquíes, cuando se acerca la fiesta del Fitr del fin del ayuno musulmán.
Por otro lado, el ejército norteamericano anunció este martes que comenzó a pagar a los empresarios iraquíes con cheques en dinares en vez de dólares para reforzar la economía y las finanzas de Irak y limitar la cantidad de dinero utilizada por los rebeldes.
cifras
Un soldado estadounidense murió al estallar una bomba colocada al pie de una carretera cuando pasaba su patrulla por Haswah en el centro de Irak. Fue el séptimo militar estadounidense muerto el lunes en tres ataques separados perpetrados por los insurgentes en Irak.
Todos fueron víctimas de bombas caseras, llamadas por el alto mando "artefactos explosivos improvisados".
Cuatro bombas caseras estallaron —tres en Bagdad y una al sur de la capital— matando a dos iraquíes e hiriendo a otros cuatro, mientras que dos policías y un médico fueron muertos a tiros desde vehículos en marcha, según las autoridades.
El lunes, un automóvil cargado con explosivos estalló en un centro comercial de Basora, y mató por lo menos 20 personas e hirió a 71. El estallido ocurrió en una concurrida calle llena de tiendas y restaurantes, muchos de los cuales estaban llenos de gente debido a la festividad musulmana del Ramadán.