Horacio Varoli
Danilo Oribe ostentaba en su cuello una medalla y en su mano el flamante trofeo. Gustavo Cisnero, abrazado a Oribe, una sonrisa embriagadora.
Los dos uruguayos, recién aterrizados de Finlandia, fueron recibidos con júbilo por amigos, familiares y compañeros de trabajo en el aeropuerto.
Tenían razones para festejar: en el 54 Certamen Mundial de Coctelería en Helsinki, Finlandia, Danilo Oribe se consagró por segunda vez consecutiva como Campeón Mundial en la categoría "Flair" y Gustavo Cisnero logró llegar a las semifinales para la categoría "Clásico", quedando entre los 12 mejores del mundo.
En el certamen, que se desarrolló del 19 al 24 de octubre, hubo mucha novelería, shows, movimientos bruscos, botellas que volaban por los aires, y, sobre todo, tensión.
En la noche del 22, Danilo Oribe supo que se había consagrado nuevamente como el Campeón Mundial de "Flair": una categoría donde se evalúa la destreza para preparar un trago, la dificultad de los movimientos y su variedad.
Para este certamen entrenó dos meses y compuso un tema musical en base a tambores. "Quería algo que sonara al Río de la Plata", explica. Además, preparó un show temático para caerle en gracia al juzgado. "Quise crear la sensación de estar dentro de un programa de televisión. Una pantalla gigante proyectaba la imagen de un locutor anunciando el certamen, y ahí empecé". Todo esto en no más de cinco minutos.
En cambio la categoría "Clásico" en la que compitió Cisnero, evaluaba el trago ante todo lo demás: "No tanto el show sino lo que preparaba", explica. Emocionado, era la primera vez que acudía al Mundial tras desempeñarse nueve años como barman del hotel Radisson Victoria Plaza.
Para la foto, los dos campeones se dirigieron hacia su verdadero hábitat: la barra de tragos. Como no podía ser de otra manera, antes del flash exclamaron: "Whisky!".