Koizumi vuelca a Japón hacia la derecha

TOKIO n El primer ministro japonés, el liberal Junichiro Koizumi, promovió a sus aliados de derecha en el nuevo gobierno anunciado ayer en particular a halcones neoconservadores en materia de política exterior, con el fin de preparar su sucesión el año que viene.

Dos políticos que no esconden sus opiniones nacionalistas, Shinzo Abé y Taro Aso, fueron designados en los estratégicos puestos de portavoz del gobierno y canciller.

Abé, apodado el príncipe, popular y estrella en ciernes de la derecha japonesa, se convierte en el brazo derecho de Koizumi y se le considera su delfín.

Por su parte, Aso, uno de los pesos pesados del Partido Liberal-Demócrata (PLD), se convierte en nuevo ministro de Exteriores en momentos en que Japón se esfuerza por tener un papel en el escenario internacional.

Ambos pertenecen a una dinastía política. Taro Aso es nieto de Shigeru Yoshida, primer ministro tras la Segunda Guerra Mundial (1946-54), en la época crucial de la ocupación estadounidense.

También se le considera un posible sucesor de Koizumi para liderar el PLD y de ahí el gobierno. En virtud de la Constitución japonesa, el jefe del partido mayoritario se convierte automáticamente en primer ministro.

Koizumi quiere abandonar el cargo en setiembre de 2006, cuando termine su mandato en la presidencia del PLD.

Abé y Aso aplauden las controvertidas visitas del primer ministro al patriótico santuario de Yasukuni, al que también acuden con regularidad.

Las peregrinaciones anuales de Koizumi a este lugar simbólico para el nacionalismo japonés provocan siempre las protestas de chinos y coreanos, que ven en ellas la glorificación del imperialismo nipón.

Shinzo Abé es popular por la línea inflexible que predica contra Corea del Norte y China. Mantendré la política de diálogo y presión a la vez hacia Pyongyang, prometió.

Otro halcón, Fukushiro Nukaga, ex ministro de Economía, accedió al ministerio de Defensa.

La subida de estos neoconservadores, salidos del ala derecha del PLD, es un mensaje transparente a China para que deje de inmiscuirse en lo que Koizumi considera un asunto interior de Japón.

También coincide con un refuerzo fundamental de la alianza militar con Estados Unidos, sellada el fin de semana en Washington. AFP

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