Esta tarde a las 19.30 horas se inaugura de manera simultánea una triple exposición de pintura y escultura, que se ha montado en dos salas. Se trata de obras de Anhelo Hernández y de dos de sus discípulos (Marcelo Larrosa Martinatto, Gabriel Bruzzone) en el Espacio Pedro Figari del Banco Central —Juan Carlos Gómez 1427— y en la Sala de Arte Del Paseo (Juan Carlos Gómez 1420, piso 1). Como es notorio, Hernández ha tenido una kilométrica carrera de pintor, al cabo de la cual obtuvo el Premio Figari que recompensa a plásticos uruguayos ya consagrados, al final de una larga trayectoria. Es un hombre infatigable, que a esta altura de su vida suele proponer muestras individuales de gran calibre con las que confirma ese impulso y asimismo el interés de su obra, que tampoco decae.
Los dos jóvenes que lo acompañan ahora presentan maderas coloreadas, esculturas de pequeño formato y pinturas, con las que demuestran prolongar la huella del maestro y de paso exhiben su sensibilidad. No hace falta presentar a la sala Del Paseo, donde Sylvia Arrozés selecciona rigurosamente trabajos y artistas de calidad para sus temporadas, una tarea que ha incluido la presentación de nuevos talentos. Pero en cambio conviene señalar que el Espacio Pedro Figari fue inaugurado por el Banco Central hace un año para desplegar la muestra de las obras que obtuvieron entonces el Premio Figari. Se trata de un ámbito hermosísimo, acondicionado en un caserón de la Ciudad Vieja, cuya transparencia y amplitud competirán desde ahora con otras salas cercanas e igualmente desarrolladas a partir de antiguas moles de la zona. En este caso, esa flamante sede del Central merece una continuidad en sus actividades y de paso aporta su ejemplar reciclaje al creciente circuito dedicado a las artes visuales en el resurgente casco histórico de Montevideo.