Un año después del primer triunfo electoral de izquierda, la visión que tienen el gobierno y la oposición sobre la percepción que existe en la opinión pública acerca del desempeño del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) es antagónica.
Para la dirigencia frenteamplista, a 12 meses de haber conquistado el 50,4% del respaldo popular que llevó a Tabaré Vázquez a constituirse en presidente sin necesidad de segunda vuelta, la población sigue con la misma confianza en la izquierda. Y un año después, lo único que parece inquietar a algunos de los principales referentes del oficialismo es el papel del EP-FA como fuerza política, debido a que sus figuras más destacadas están ocupando cargos en la administración y por lo tanto se han alejado de la actividad partidaria.
El senador Enrique Rubio, presidente de la Vertiente Artiguista, considera que el gobierno tiene "un aval ciudadano y un respaldo muy fuerte". "Lo veo bien", dijo a El País.
Rubio considera que a veces surgen indicadores de "disconformidad", pero a su entender se trata de casos "puntuales" de determinados grupos.
Sin embargo, advierte que el "problema" del EP-FA es que "no ha sabido potenciarse como fuerza política", porque "sus principales cuadros están en el gobierno".
Para la senadora Lucía Topolansky (Movimiento de Participación Popular), el haber accedido al gobierno produjo un "desacomodo" en las filas partidarias porque se "desmantelaron" las estructuras del EP-FA. Por eso, estima que algunos dirigentes deben "abocarse a la organización de la fuerza política".
El senador Eduardo Ríos (Alianza Progresista), en tanto, asegura que "el primer aniversario del triunfo electoral" encuentra al EP-FA "dando cumplimiento al programa de gobierno". "Encontramos el país en una situación muy complicada, hubo que atender las cosas más graves, como el Plan de Emergencia, ordenar la administración estatal y abrir las puertas a la inversión privada", dijo.
OTRO DISCURSO. La oposición, sin embargo, tiene una postura contraria. El presidente del Directorio del Partido Nacional, el senador Jorge Larrañaga (Alianza Nacional), dijo a El País que si las elecciones fueran ahora, habría una segunda vuelta, porque "la gente percibe que el EP-FA ganó con un discurso, pero gobierna con otro".
En tanto, el ex presidente Luis A. Lacalle dijo en una columna publicada en el semanario digital Patria que el gobierno de Vázquez se basa en "cambio y engaño". Según el líder herrerista, el cambio en el discurso se debe a que hasta el 31 de octubre se incurrió en un "engaño" para acceder al gobierno.
A su vez, para el diputado colorado Washington Abdala (Foro Batllista), "la distancia entre lo prometido por el gobierno y lo que se está haciendo es enorme". Atribuyó "resultados muy negativos" a todos los cambios realizados en seguridad pública y consideró que en el resto de las cosas "todo lo que criticaron lo hacen igual".
SIN PARAMETROS. A un año del triunfo del EP-FA, ¿cómo se ve a la oposición? "Aún no ha encontrado su lugar. Es oposición desordenada, busca centrar la discusión en las cosas pequeñas y no en los grandes temas", dijo el senador Ríos.
Rubio tiene una visión similar: "No ha encontrado su lugar, sigue sin parámetros de referencia, apela a la crítica dispersa, sin actitud de propuestas".
"Creo que los colorados han sido un poco más inteligentes, con un perfil más conversador en lo ideológico pero más flexible en lo político. El Partido Nacional es más intempestivo, más errático, apela al reproche y a decir que los adversarios le sacaron sus banderas, cuando no es así", aseguró.
Para Topolansky, en tanto, la oposición "no es monolítica". "El Partido Colorado está trabajando en la prioridad de salvar a su partido, lo que es razonable, y deja que el Partido Nacional haga la oposición", comentó.
Sin embargo, blancos y colorados opinan distinto. Larrañaga considera que "el Partido Nacional está unido y renovado, y es la gran fuerza de la oposición".
Abdala, en tanto, entiende que el Partido Colorado está "haciendo un aprendizaje, después de un revolcón enorme".
"El Partido Colorado tiene que tener un proceso de renovación, somos conscientes de que va a llevar un tiempo. Estamos mejor que hace un año, pero es un impacto violento para asimilarlo rápidamente. Ahora hay más movimiento y una generación que empieza a ponerse los pantalones", dijo Abdala.
Oxígeno y herencia maldita
Especialistas en opinión pública coinciden en que el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), y en particular el presidente Tabaré Vázquez, cuentan con el mismo o aun mayor respaldo popular que el que alcanzaron el 31 de octubre del año pasado.
El director de la empresa Factum, Oscar Botinelli, dijo a El País que el presidente "sigue con un nivel muy alto de aprobación, nunca inferior al 60%", y que por lo tanto el gobierno cuenta "todavía con mucho margen".
"En la opinión pública predomina el concepto de que el gobierno está recién instalado y que existe una herencia maldita. Eso le ha dado mucho oxígeno al gobierno", añadió.
En el caso de la oposición, indicó Botinelli, "aún no hay una presencia, sino más bien una gran ausencia".
Para Gonzalo Kmaid, de la consultora Cifra, los niveles de aprobación de la gestión del gobierno y las simpatías personales hacia el presidente Vázquez coinciden y por eso hay una aprobación mayoritaria. Por eso, aún se mantiene una "carta de crédito" en la opinión pública.
El especialista considera difícil evaluar qué piensa la opinión pública sobre la oposición, pero a su juicio, blancos y colorados todavía "están acomodándose" a cumplir ese papel.
En tanto, el diario Ultimas Noticias publicó el lunes 24 una encuesta de la firma Interconsult, en la que se señala que la intención de voto al día de hoy otorga 50% para el EP-FA.
Por otra parte, una encuesta de Equipos Mori publicada el 28 de agosto en El País indicó que el 54% de los uruguayos aprueba el desempeño del presidente Vázquez.