Escucha los gritos y no baja los brazos

El juvenil Luis Suárez fue ayer el mejor exponente tricolor en el estadio Alberto Suppici, sin embargo volvió a faltarle lo principal: el gol.

El muchacho reconoció que salió de la cancha muy bajoneado y que cuando se sentó en el vestuario con la cabeza gacha, se acercó el técnico Lasarte quien lo animó y le ordenó que levantara la cabeza.

"Por suerte cuento con todo el apoyo de los técnicos y también de mis compañeros. Antes del partido tanto Alvez como Romero me hablaron para que mantuviera la tranquilidad si las cosas no me salían de primera". "Creo las chances y las busco, pero no se me está dando. Tengo claro que si bajo los brazos es peor para mí y para todo el grupo", agregó

Suárez afirmó que la falta de gol del equipo se debe sólo a la mala suerte: "Son rachas. A veces se te cierra el arco. Estoy teniendo mala suerte. Capaz que en la última que paré de pecho me apuré un poco. De repente me desesperé y demoré al pegarle. Hay que trabajar, practicar y seguir luchando. Ojalá que el miércoles pueda convertir".

El delantero admitió a su vez, que siente los nervios de la hinchada: "Se nota desde la cancha. Te gritan de la tribuna y se escucha. Pero si ellos se desesperan es peor para todos. Además, tanto en el partido frente a River como en este creamos las chances y merecimos ganar, pero los goles no se nos dan".

"Lo más importante no son los goles de uno, sino que Nacional vuelva a la victoria", culminó

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