El presidente Tabaré Vázquez evaluó en conferencia de prensa, el miércoles último, la gira de casi dos semanas que realizó por países europeos, al frente de una delegación que integraban siete ministros. La evaluación tuvo lugar... en París y hasta el momento parece haber sustituido la que normalmente expresan los gobernantes inmediatamente después del regreso. Vázquez adjetivó entonces positivamente los resultados de las gestiones cumplidas, pero no pudo referirse más que a un interés preliminar de algunos posibles inversionistas y a los elogios de rigor en los encuentros protocolares. Particularmente vagas fueron las manifestaciones del mandatario uruguayo sobre los esfuerzos hechos en ejercicio de la Presidencia "pro témpore" del Mercosur, para destrabar las negociaciones de un Acuerdo Birregional de liberación del comercio. Aludió Tabaré Vázquez a que, en conversaciones con el presidente francés Chirac, "puso sobre la mesa" la cuestión de los subsidios europeos a la producción y las exportaciones agrícolas. Ese asunto, en realidad y notoriamente, se halla sobre la mesa de estas y todas las demás tratativas comerciales con la Unión Europea, de muchos años a esta parte, lo que impide abrigar las expectativas anunciadas por el doctor Vázquez.
No quisimos, por nuestra parte, censurar de antemano lo extenso de esta expedición, lo excesivo del número de ministros que se ausentaron por tanto tiempo para efectuar esporádicas intervenciones en escenarios del Viejo Continente, lo escaso de las entrevistas y disertaciones verdaderamente significativas. Pero ahora, de retorno el plantel gubernativo y conocido el balance de que los viajeros han dado cuenta a la ciudadanía, la crítica resulta insoslayable. No tanto por la falta de logros mayores sino por la inconsistencia de los medios utilizados.
El gobierno en gira, por ejemplo, ha mencionado el propósito de restablecer una imagen más prestigiosa de nuestro país, aspecto en que habría conseguido bastante, según estima. Se echa de menos, sin embargo, un mínimo de especificidad en la alusión: ¿qué rasgos de nuestro perfil internacional debía mejorarse o corregirse? No dudamos de que los haya, pero referir a la imagen, en general, es decir poco. Creemos que esa ambigüedad no favorece ni a la comunicación de los gobernantes con los ciudadanos ni a las relaciones con otros Estados y con agentes del exterior. La exactitud, la especificidad, constituyen, en cambio, terreno propicio para esos entendimientos.
Particular atención han prestado los viajeros, según lo que han declarado repetidamente, a la atracción de inversores, mediante la exposición de las garantías del régimen vigente y el anticipo de nuevas medidas que protejan la actividad legítima de los capitales y emprendimientos que nos lleguen de los países visitados. La finalidad parece indiscutible, no obstante las inconsecuencias de este gobierno en relación con ella. Conduciría mejor al objetivo proclamado la modificación de algunas actuaciones gubernamentales poco claras, que han redundado recientemente en el retiro de algunos inversionistas muy similares a los que se busca atraer.