BAGDAD | AGENCIAS y THE ECONOMIST
La población iraquí respaldó el proyecto constitucional plebiscitado el 15 de octubre. La Comisión Electoral de Irak informó ayer que los votos por el "Sí" alcanzaron el 78,5% del total de votos.
Pese a las congratulaciones a nivel internacional por el resultado, principalmente del gobierno de Estados Unidos y las Naciones Unidas, la aprobada Constitución está lejos de ser una solución mágica contra la violenta realidad que vive diariamente Irak. Pese al triunfo del "Sí", la insurgencia sigue derramando la sangre de la población militar, civil y de las fuerzas de ocupación en el país. Ayer, Estados Unidos llegó a las 2.000 bajas y el lunes en un triple atentado terrorista murieron 17 personas.
La jefa del equipo de la ONU que brindó asistencia técnica al gobierno de Irak para la consulta, la uruguaya Carina Perelli, consideró al escrutinio como "exacto y satisfactorio". Sin embargo, sectores árabes sunitas calificaron de "fraudulento" el recuento y, por lo tanto, el resultado. Esta tribu había realizado reiterados llamados previos al 15 de octubre para boicotear la jornada electoral.
A los sunitas no le gusta la Constitución principalmente porque conduce a un estado federal, en el que las provincias pueden unirse para formar regiones con sus propias fuerzas de seguridad. Los kurdos y los chiitas están ansiosos por conseguir esto. Los sunitas están preocupados por que piensan que una super-región chiita en el sur del país, podría caer bajo la influencia del vecino iraní. También temen que no recibir un céntimo de los ingresos petroleros, ya que la mayoría del pozos están en zonas chiitas y kurdas.
VIOLENCIA. Por otra parte, un informe presentado ayer en Londres señala que Irak sigue siendo un país de una enorme inestabilidad y que la violencia étnica entre las diferentes comunidades —chiitas, kurdos, sunitas— "aumentará considerablemente" en el período 2005-2006.
El reporte fue realizado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. El texto señala que las fuerzas anglo-estadounidenses están fallando en su esfuerzo de traspasar el poder a los servicios de seguridad locales. Por lo tanto, concluye, solo resta esperar un crecimiento de las situaciones de violencia.
"Esta situación refleja la ausencia de un estado de derecho y un aumento de la violencia étnica y obliga a la coalición a repensar sus estrategias militares", expresa el documento.
SACRIFICIO. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, saludó el triunfo del "Sí" como "un paso adelante en la lucha de esa nación por llegar a la democracia".
Pero también destacó que será necesario "más sacrificio, más tiempo y más determinación" por parte de las tropas estadounidenses en Irak para proseguir la "lucha contra el terrorismo". Una afirmación que puede resultarle cara a Bush cuando su popularidad es inferior al 40% y cuando, según un sondeo publicado ayer por el Wall Street Journal, el 53% de los estadounidenses considera "un error" la intervención militar en Irak.
Ese pedido de mayor sacrificio ocurrió el mismo día que las tropas estadounidenses sufrieron su baja número 2.000 desde la invasión a Irak en marzo de 2003. No hay fuentes fiables en lo referente a muertos iraquíes en ese mismo período de tiempo, pero organizaciones no gubernamentales sostienen que la cifra no puede ser inferior a 25.000.
Sumidos en la violencia
Al menos 15 personas murieron ayer tras una nueva jornada de violencia en Irak que, por primera vez, alcanzó la ciudad kurda de Suleimaniya en el norte.
Se trató de un ataque a través de un vehículo cargado de explosivos conducido por un kamikaze.
Por su parte, Al Qaeda asumió la responsabilidad del triple atentado suicida del lunes en el centro de Bagdad, en las cercanías del Hotel Palestine, zona en la que se encontraban numerosos periodistas y contratistas extranjeros. Este ataque causó la muerte de 17 personas e hirió a unas 22.