Cómo están para enfrentar al otro grande?
—Bien, el tropezón frente a Peñarol ya está superado y con Wanderers ya retomamos lo nuestro. Tuvimos muy buena actitud frente a un rival que fue duro.
—¿Viven la semana de otra forma?
—Puede ser, sobre todo los jugadores más jóvenes. El entorno es distinto y se siente. Para un equipo chico jugar frente a un grande es como un clásico. Tiene un saborcito especial. Son partidos donde se adquiere experiencia y fogeo. Ojalá hubiera uno de estos cada 20 días, pero es solo dos veces al año.
—¿Qué pensás de Nacional?
—Es un equipo joven y por lo tanto tiene altibajos. Tiene algunos jugadores importantes, pero en general todavía no han adquirido la madurez deportiva necesaria. De todos modos es un rival de respeto que por algo está donde está en la tabla.