BAGDAD n Pese a la oposición sunita y de acuerdo al conteo parcial de los sufragios, los iraquíes habrían confirmado el proyecto de Constitución en el referéndum del sábado. Los primeros datos hablan de un respaldo al texto del 60% al 70% del electorado, aunque recién el viernes se difundirían los resultados oficiales.
La tasa de participación fue del 61% de los 15 millones de habilitados en una jornada electoral prácticamente sin brotes de violencia. Es que esta vez los sunitas eligieron el camino de acudir en masa a las urnas para bloquear el texto y no al sabotaje, como ocurrió en elecciones legislativas de enero, carecterizadas por múltiples atentados a circuitos electorales.
Chiítas y Kurdos, aliados en el gobierno provisional, apoyaban el texto constitucional que desde su proceso de elaboración dejó al descubierto la conflictividad del país para llegar a un consenso. Estas dos faciones del Islam representan al 80% de la población, mientras que los sunitas son el 15%.
Los sunitas esperaban una rotunda victoria del "No" en por lo menos cuatro provincias del país, pero al parecer, sólo habrían conseguido ese objetivo en dos de ella. Rechazan la Constitución por la definición del país como república federal, lo que lo dejaría, a su entender, quebrado en tres estados. Asimismo, los analistas señalan que esta minoría, a la que pertenece el ex dictador Saddam Hussien, se resiste a perder las posiciones de poder que ostentó durante los más de 30 años de gobierno de Saddam.
El presidente estadounidense George W. Bush celebró desde Washington la prácticamente segura victoria de la Constitución y dijo la votación del sábado significó una "victoria para los enemigos del terrorismo".
"La votación se presenta en contraste total a la actitud, la filosofía y la estrategia de al-Qaida, sus amigos terroristas y asesinos", dijo Bush en la Casa Blanca tras un fin de semana en Camp David.
RETIRADA. Las potencias ocupantes esperan con ansías que la Constitución haga que la minoría suní tenga confianza en el nuevo gobierno y reste respaldo a la insurgencia. La estabilidad política permitiría que los 150.000 soldados estadounidenses y británicos apostados en ese país puedan comenzar a retirarse.
En los últimos meses, se han difundido planes según los cuales el inicio de la retirada está previsto para el año próximo.
En Londres, la secretaria de Estado Condoleezza Rice dijo que la violencia continuará en Irak, pero el respaldo a la insurgencia caerá a medida que el país avance hacia la democracia.
Si la constitución es aprobada, los iraquíes elegirán a un nuevo parlamento en los comicios del 15 de diciembre. El congreso escogerá luego a un nuevo gobierno, que asumirá sus funciones antes del 31 de diciembre.
Si en cambio la constitución es rechazada, el parlamento se disolverá, pero se realizarán las elecciones de diciembre como está planeado.
El nuevo parlamento redactará otra constitución y la presentará a los electores en un segundo referéndum. AP y AFP