CONSULTORA SERAGRO
La nueva zafra arranca con un marco de incertidumbre y fundada preocupación que atañe a todos los actores de la cadena arrocera. La rentabilidad del cultivo resultó negativa en la última campaña, y las perspectivas de mejoras sustanciales en los precios no parecen cercanas, a lo que hay que agregar subas en los costos de producción. En este contexto, la pérdida de valor del dólar no hace otra cosa que potenciar el resultado económico negativo que obtiene el productor. La primera respuesta se traduce en una disminución del área de siembra con respecto a la zafra pasada, la cual se estima en un 10% lo que llevará la superficie a 165.000 hectáreas. Esto se da pese a una mejor situación en cuanto a la disponibilidad de agua en las represas, con respecto a la zafra pasada, cuando la capacidad de riego limitó el área de siembra. Por otra parte, es sabido que el productor arrocero se especializa en el rubro y no puede cambiar año a año de opción productiva.
PROBLEMA. El problema que afecta al sector arrocero no es de índole productiva. Por el contrario, la cadena arrocera ha sabido mostrar cómo es posible mejorar los indicadores físicos (calidad y cantidad) año a año, a través del esfuerzo constante de los distintos agentes que la componen. La dificultad surge en el resultado económico, cuando el precio que recibe el productor uruguayo por su arroz no alcanza para pagar los costos.
La detallada información que presenta la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), si bien refleja un escenario promedio donde se escapan situaciones particulares, expresa claramente cómo en la última zafra el resultado económico volvió a ser negativo. Como se observa en el gráfico adjunto, tras superar los fatídicos años del 99-02, el sector obtuvo resultados positivos a partir del efecto conjunto de la mejora en el precio internacional y la baja de los costos en dólares vía devaluación del peso a mediados de 2002.
Lamentablemente para el arroz, hoy la situación vuelve a ser adversa desde todo punto de vista, con precios deprimidos y costos al alza. En cuanto al precio, el provisorio para la última zafra es de U$S 7,03 la bolsa, frente a U$S 8 y U$S 9,05 en los años anteriores. Los costos retoman los niveles anteriores a 2002 y llegan a U$S 1.100 por hectárea en promedio, frente a los U$S 950 y U$S 800 de las últimas dos zafras. La suba del gasoil ha incidido de manera trascendental en el incremento global de los costos de producción y representa actualmente el 15% de los costos totales (U$S 164 por hectárea.), cuando tan solo tres años atrás significaba menos del 8% (U$S 78 por hectárea). También comienza a ser más importante el costo salarial medido en dólares que incide en toda la cadena agroindustrial.
MERCADOS. A nivel mundial, el USDA estima para el ciclo 05/06 un nuevo descenso en los stocks finales, a partir de un consumo superior a la producción estimada. De esta forma, la relación existencias finales/consumo se ubica en 16%, el nivel más bajo desde la zafra 76/77. Si ajustamos la mira a la región, es posible aguardar una menor oferta regional a partir de un descenso estimado en la superficie de siembra en Brasil.
Si bien no hay datos oficiales, es un hecho la reducción del área en los estados de Mato Grosso y Goias, sin ser tan claro lo que pueda pasar en Rio Grande do Sul. De todos modos, la producción brasileña ha alcanzado volúmenes importantes que satisfacen el grueso de su consumo doméstico. Adicionalmente, las dificultades vividas en la colocación de arroz uruguayo y la tendencia a la baja que ha experimentado el precio en aquel país determinan que la búsqueda de nuevos mercados resulte indispensable para mejorar el espectro exportador nacional. De hecho, este año ha crecido la participación de terceros mercados en los destinos de exportación, siendo Irán y Perú algunos ejemplos de importancia.
SUBSIDIOS. Existen otros factores que influyen en el mercado del arroz, más allá del balance entre oferta y demanda a nivel regional o mundial. Entre ellos, uno de los más influyentes es la competencia desleal y la distorsión del mercado que ejercen los países desarrollados a través del subsidio a su producción, y consecuentemente la posibilidad o no de acceso a determinados destinos. La ACA presentó recientemente las significativas diferencias existentes en el precio que recibe el productor arrocero en diferentes partes del mundo. A modo de ejemplo, en Japón la bolsa de 50 kilos de arroz cáscara se paga a U$S 93, en EEUU U$S 11,6, en Brasil U$S 8,5 y en Uruguay U$S 7,03, precio provisorio de la zafra 04/05. En particular, Uruguay se ve afectado por los EEUU, país que compite con los productores locales en el mercado mundial de grano largo con calidades equivalentes. Según informa ACA, los niveles de productividad en EEUU son similares a los uruguayos (6,5 a 7 mil kilos/hectárea), y los costos de producción llegan a U$S 1.580 por hectárea. Como consecencia, para que el negocio sea sustentable es necesaria la aplicación de subsidios. Por ejemplo el año pasado, el 30% del precio al productor fue cubierto por subsidios (U$S 3,6), conformando el valor final de U$S 11,6 la bolsa.
La demanda comercial de Uruguay
A instancias del sector arrocero, el gobierno uruguayo decidió este año iniciar los reclamos ante la Organización Mundial de Comercio contra los perjuicios causados por los subsidios a la producción del cereal en EEUU. El acceso a mercados de mejor valor para nuestro arroz se ve limitado por el ingreso del mismo producto subsidiado de EEUU. En los próximos días se realizará en Ginebra la primera reunión dentro del marco de la negociación bilateral.
Con este propósito, se ha conformado un equipo de trabajo que proseguirá con la demanda formal ante la OMC en caso de que la negociación bilateral no fructifique. Mientras tanto, el sector arrocero pone la semilla en la tierra y espera.