La música que cruza fronteras

| Los temas del nuevo disco "Longes", producido por Pedro Aznar, son el centro del recital

CRUCE. Nació en Pelotas, de padre uruguayo, se dice de Porto Alegre y vivió en Rio de Janeiro. 200x224
CRUCE. Nació en Pelotas, de padre uruguayo, se dice de Porto Alegre y vivió en Rio de Janeiro.

FABIAN MURO

Hace casi tres años, Vitor Ramil se presentaba por primera vez en Montevideo. Aquella vez, el público de la Sala Zitarrosa descubría a un cantautor gaúcho difícil de clasificar, una suerte de trovador milonguero y electrónico. Mañana, el músico volverá al mismo escenario para su segundo concierto en la tierra de su padre y presentar su más reciente disco: Longes.

Como en el caso de Tambong, su disco anterior, Longes es un trabajo marcado por su carácter regional: es el álbum de un brasileño de ascendencia uruguaya producido por un argentino, Pedro Aznar. "Me parece que existe una suerte de territorio musical y cultural en el cual convivo con cantautores como Jorge Drexler y algunos más, una zona en la que la música de Porto Alegre, Montevideo y Buenos Aires se encuentra y se desarrolla", comenta Ramil, quien define ese espacio el generador de una "Estética del Frío". Tal es el término acuñado por Ramil en un libro que recoge una conferencia que el brasileño dio en Ginebra hace dos años.

"En ese conferencia, reflexioné sobre los componentes idiosincráticos de mi música, la de un cantautor que vive en Brasil, tiene presente la enorme tradición musical de ese país, pero también tiene una conexión hacia la música del Plata, particularmente la milonga y el tango. Pero el libro no tiene intenciones de ser un Manifiesto, postular principios estéticos determinantes. Es más bien una reflexión y un proceso de autodescubrimiento, de conocer mi identidad y definirla. Me acuerdo que por esa época había compuesto una bossa nova que me gustaba, pero que casi la descarto. ‘Qué pena’, pensé...‘Como soy gaúcho, no la voy a poder grabar, esto es sólo para los cariocas’. Pero casi enseguida me pregunté por qué. ‘Puedo tocar rock, puedo tocar milongas, puedo tocar otras cosas, pero ¿no puedo tocar una bossa? ¡Si yo también soy brasileño!’. Mi padre es uruguayo, y soy de Porto Alegre, pero también viví muchos años en Río de Janeiro y definitivamente me siento parte de la cultura musical brasileña. En mi ‘temor’ al acercamiento a la bossa-nova también había algo de aprensión por meterme con una tradición tan rica y pesada, como decía antes. Al mismo tiempo no podía desprenderme de la milonga. Es algo que tengo muy metido. Todo eso me sirvió para reflexionar sobre estas cuestiones y de ahí salió esta conferencia y el término, que por suerte trascendió y se maneja entre cierta prensa y músicos de mi país aunque no tiene ninguna intención pomposa".

Según el músico, su búsqueda pasa por una auténtica fusión de lo que viene del norte y lo que existe en el sur: "Quiero ir más allá de superponer dos estilos, para ver cómo la guitarra de la bossa puede existir en el mismo espacio que la milonguera, por ejemplo. Hacer un cruce a nivel genético, no superficial. Dicho así, parece que quisiera racionalizar el proceso creativo, pero todo esto está puesto al servicio de lo intuitivo y también la evolución de mi identidad musical. Por eso también digo que si volviera a dar esa conferencia, es probable que tuviera otras cosas para decir, diferentes y hasta antagónicas".

ASCENSOS. Ramil empezó su camino en la música muy joven. A los 18 años ya había debutado discográficamente con Estrela estrela (la canción que da nombre al disco luego fue hecha famosa por Gal Costa). A ese disco le siguieron trabajos que siempre conseguían lo mismo: que lo echaran de los sellos. "Sí, cada disco me sirvió como recibo de despido", comenta entre risas Ramil. "Recuerdo que luego de grabar Tango (1987), que tenía una versión de ocho minutos de duración de la canción Joey de Bob Dylan, un ejecutivo del sello dijo: ‘¿Dónde vamos a colocar esta basura de ocho minutos?’ Desde hace varios años, esa grabación está entre las más pedidas por una estación de radio de Rio. O sea, las compañías no saben todo y uno puede hacerse un camino al margen de ellas. No tengo ni distribución, casi todo lo hago de manera independiente, exceptuando algún apoyo que recibí de la intendencia de Porto Alegre. Longes, sin embargo, fue totalmente financiado por mí. No es la mejor manera de trabajar, uno tendría que concentrarse en la creación, pero no me quejo. Tengo la vida que quiero tener y hago lo que me gusta".

Despojado y radical

"Es un disco más despojado, pero también más radical", define Ramil a Longes, su séptimo título. "Va más a fondo en lo que hace a mi manera de encarar las armonías y en mi estilo de tocar la guitarra. Hace un tiempo, cambié de cuerdas de nylon a las de acero y eso me impulsó a investigar por otra parte, a desarrollar otra faceta de mi toque en la guitarra".

Es la segunda vez que Ramil tiene al ex-Serú Girán y Pat Metheny Group Pedro Aznar como productor artístico: "Con Pedro hemos establecido un diálogo muy satisfactorio y en él he encontrado un socio musical importante. Incluso la prensa de mi país ha señalado esto. En el diario Globo se afirmaba justamente eso, que Pedro es el interlocutor perfecto para mis canciones y mi estilo".

Longes ya está en sus últimos meses de vida: "Tengo un disco pronto, que se va a llamar Borges-Da Cunha Vargas-Ramil y en el que musicalizo milongas de Jorge Luis Borges, poemas de Da Cunha Vargas, más canciones propias. En realidad tenía pensado editar mi primer DVD, pero ese proyecto se me demoró más de la cuenta y en ese tiempo conseguí la autorización para musicalizar las milongas de Borges".

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