Los ciclones que azotan en aguas tropicales al norte del Ecuador pueden potencialmente producirse en el sur, ya que dependen de una serie de características meteorológicas coincidentes, que podrían aumentar a causa del recalentamiento global, opinaron meteorólogos.
En el hemisferio Sur, cerca de los trópicos, se dan características similares a las de las zonas de formación al norte del Ecuador. La diferencia es que en el Sur el aire que se calienta y sube creando diferencias de presión lo hace demasiado rápido y la gestación del ciclón se aborta.
Parece que sí hay incidencia del cambio climático —debido al recalentamiento global—, en la intensidad de los ciclones tropicales, dijo a la AFP Michel Jarraud, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), tras una reunión celebrada en Montevideo a principios de mes.
Jarraud recordó que la meteorología no es una ciencia perfecta. "Estamos avanzando pero estamos limitados por una serie de factores, y eso es crítico respecto a los fenómenos que suceden en los océanos, que se calientan por la liberación a la atmósfera de gases de efecto invernadero, señaló.
Los ciclones surgen sobre aguas cálidas (más de 26,6º centígrados y mucha humedad. El aire al calentarse se expande y provoca una caída de la presión atmosférica, creando una corriente hacia el centro de menor presión. Pero además el aire caliente sube e incrementa la diferencia de presión.
En ese instante la maquinaria del ciclón está en marcha, aunque aún está desorganizado. Si los vientos ascienden muy rápido se interrumpe el ciclo, si no la depresión tropical seguirá cobrando fuerza.
El brasileño Divino Moura, del Servicio Meteorológico de su país, reconoció que "hay estudios indicativos, muy preliminares, de que en esta zona (Argentina, Brasil, Uruguay) podamos tener sucesión de ciclones extratropicales, pero es algo que todavía se está investigando".
Moura reclamó más atención a los datos oceánicos y más datos satelitales tomados en Estados Unidos.
Contó que en mayo de 2004 fue pronosticado un ciclón en el estado de Santa Catarina (sur de Brasil), pero no se pudo determinar la intensidad de los vientos —de 140 km/h contra los esperados 80 km/h— por la falta de datos oceánicos.
El jefe de la Dirección de Meteorología de Uruguay, Raúl Michelini, insistió en que los pronósticos siempre indican probabilidades del acontecimiento, de su intensidad y duración.
El caso más reciente se produjo en agosto en Uruguay, donde vientos de hasta 190 km/h azotaron el sur del país y dejaron al menos ocho muertos y pérdidas estimadas en U$S 40 millones.