La noticia corrió como reguero de pólvora. Como buen ámbito de resonancia de las actividades productivas del país, ayer en la primera jornada de la centésima Expo Prado, el rumor fue ganando fuerza y con él las dudas, incertidumbres y hasta un sentimiento de contrariedad.
Es que, por más que el sector agropecuario reclama por la inflación en dólares, o atraso cambiario, que perjudica a la actividad, es notorio que ve con buenos ojos la política económica impulsada por el ministro Danilo Astori. Al trascender que éste habría renunciado, la incertidumbre ganó las calles y el comentario dejó de ser la celebración de una Expo Prado histórica y pasó a ser sobre qué pasaría en el país si se concretaba la renuncia.
El hecho fue marcante cuando en la inauguración del pabellón de una institución financiera, se esperaba a un alto jerarca —que finalmente no llegó— y ello también fue asociado con lo que podría estar pasando a nivel de la banca.
Después, cuando se conocieron declaraciones que desmentían la renuncia del ministro —y más allá de alguna desconfianza por lo que simbolizaba la acción y reacción de la medida—, la calma volvió.