BUENOS AIRES n Las principales organizaciones piqueteras "duras" realizaron protestas sorpresivas ayer, en el marco de la ofensiva que lanzaron luego que el gobierno impidiera a través de amplios operativos de seguridad la realización de cortes en el puente Pueyrredón.
Cerca de 700 militantes del Frente de Trabajadores Combativos (FTC) bloquearon las boleterías de la estación de trenes de Constitución durante tres horas, por lo que por momentos los pasajeros viajaron gratis, hasta que la estación de subterráneo fue cerrada al público.
El jefe del FTC, Ernesto Aldana, se mostró satisfecho con la protesta: dijo que cumplieron su objetivo de "dejar viajar gratis a la gente". Poco antes de las 14.30 decidieron levantar la medida de fuerza.
En tanto, un fuerte operativo de seguridad desplegado en el hall central de la estación buscó volver a habilitar el paso de los pasajeros hacia las boleterías del ferrocarril Roca.
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, sostuvo ayer que las protestas sorpresivas representan "un exceso del uso de los derechos constitucionales de peticionar", y advirtió que, con estas actitudes, "dejan al Estado en facultad de denunciar un delito que la justicia deberá sancionar puntualmente. No están en condiciones de hacer lo que se les antoja. Eso se terminó", concluyó.
Por su parte, militantes del movimiento piquetero MTR-CUBA y de la agrupación Quebracho protestaron frente al hotel Sheraton en el barrio porteño de Retiro, donde los esperó un cordón policial.
Con esta protesta reclamaron la libertad de seis personas "detenidas desde el año pasado, por los incidentes registrados en una protesta que realizaron en repudio a la visita al país del titular del FMI Rodrigo de Rato.
Además, otro grupo de manifestantes protestó frente a la residencia presidencial de Olivos.
Desde que asumió la Presidencia del país, en mayo de 2003, Néstor Kirchner ha evitado reprimir las constantes manifestaciones de los piqueteros, que casi a diario bloquean calles y carreteras de Buenos Aires y el interior del país.
EFE y LA NACION/GDA