f. m.
n La Hermana Menor abrió la noche con sus oscilaciones entre el los ruidosos diseños sonoros y las tersas melodías que remiten a las facetas más "new wave" de la banda liderada por el cantante Gonzalo Curbelo.
El despempeño de la agrupación tuvo momentos muy inspirados y se evidencia en la actual formación de La Hermana Menor una mayor contundencia y seguridad a la hora de entregarse a la interacción musical entre los instrumentistas (se trata de una de las pocas bandas de rock del medio local con teclados). Como de costumbre, que el cantante Curbelo murmure y haga de lo inintelegible un rasgo característico, forma parte de la estética del grupo. Es un tómalo o déjalo.
La banda adelantó varias de las canciones que formarán parte de su próximo disco. A juzgar por lo presentado el viernes pasado, la futura edición de La Hermana Menor profundiza en una búsqueda que ya se había expuesto en el debut Ex y augura unas cuantas buenas y nuevas canciones.
Por su parte, los argentinos de Pez dieron una lección de rock progresivo interpretado con pasión. El guitarrista y figura central de Pez, Ariel Minimal, se entregó por completo a su repertorio. Su polifacética Gibson Les Paul iba de los relámpagos de distorsión rítmica a solos suaves y melódicos con el mismo propósito: tocar y disfrutar de lo que se toca.
En la música de Pez resuenan las influencias de King Crimson, Yes y el Santana de los setenta, pero también hay en el grupo una faceta pop que se expresa en canciones seductoras y con potencial de hit, como El viaje, un tema que podría formar parte de un disco de León Gieco. Por desgracia, muchos se fueron una vez que La Hermana Menor abandonó el escenario y Pez fue obligado a acortar su repertorio. Aún así, Pez expuso toda su sapiencia y compromiso en pos de un impecable concierto de rock.