Nueva Orleans, EE.UU. - La gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, presentó hoy un panorama alarmante para la ciudad de Nueva Orleans, que resultó devastada al paso del huracán Katrina por el sur de Estados Unidos.
Con lágrimas en los ojos, Blanco dijo que se estudia un plan de evacuación de los residentes que permanecían en la ciudad, que desde el lunes carece de energía eléctrica, las redes de comunicaciones no funcionan, y tiene un único eje vial que permanece transitable ya que las gigantescas inundaciones impiden la circulación.
"Intentaremos reunir a las víctimas en albergues (...) pero apenas podamos elaborar un plan (de evacuación) buscaremos trasladarlos", explicó la gobernadora en una conferencia de prensa. "No hay electricidad y no habrá agua potable durante un buen rato. Tampoco queda comida. Hay que suministrar todo a los socorristas y a los sobrevivientes", dijo en conferencia de prensa desde Baton Rouge, la capital del estado.
El huracán Katrina sembró destrucción y horror en Luisiana, Alabama y Mississippi, tres estados del sur de Estados Unidos, donde las autoridades temían este martes un balance de cientos de muertos, aunque hasta el momento confirmaron unas 60 víctimas fatales por las inundaciones y los vientos devastadores.
Nueva Orleans bajo el agua, incomunicada del mundo y sufriendo saqueos, pérdidas materiales que algunos analistas hacen trepar hasta 35.000 millones de dólares y la producción petrolera del Golfo de México paralizada, delineaban este martes un panorama de devastación con pocos precedentes en la historia del país.
AFP