H.A.T.
El Sistema de Estrellas de Hollywood no comenzó en Hollywood sino en las cercanías de New York, hacia 1909, con la muerte falsa de una chica que no podía usar su nombre. La escandalosa historia comenzó cuando esta chica, nacida en Ontario, Canadá, 1889, fue empujada por su madre a buscar un puesto de actriz en New York. El impulso le consiguió nueve papeles mínimos con la empresa Vitagraph, en el precario cine de 1907. De allí pasó con más éxito a la otra empresa Biograph, donde llegó a hacer 68 películas de uno y dos rollos, durante 1908-1909, siempre dirigida por David W. Griffith, que supo inventar estrellas. Allí la chica tuvo un galán llamado Harry Salter, con quien se casó.
Un rasgo de la Biograph era mantener a sus intérpretes en el anonimato. La chica canadiense era vista cada semana con un argumento distinto y había logrado su fama, pero sólo era conocida como "the Biograph Girl". Eso duró hasta que Salter y su esposa decidieron que ya habían trabajado bastante con Griffith y la Biograph. Para progresar, hicieron un convenio con el productor Carl Laemmle y su empresa Independent Motion Pictures (IMP), ahora con Salter como director de su esposa en más de treinta películas cortas. La gran ventaja de la IMP era su discrepancia y competencia con la Patents Company. Mucho público preguntó a la Biograph dónde estaba ahora la Biograph Girl. La respuesta de la empresa fue que la chica había muerto en un accidente callejero y que había que olvidarse de ella.
Ese fue un mal paso de la Biograph y un favor involuntario a Carl Laemmle (Alemania, 1867-1939), el productor dueño de la IMP que peleaba contra el Trust en tribunales de justicia y en la prensa. En febrero 1910 Laemmle pudo publicar que había pescado a Biograph en una mentira. Dijo también que la chica en cuestión se llamaba Florence Lawrence, que ella había dejado Biograph y que estaba contratada por IMP. Hizo aun más. Organizó un viaje de Miss Lawrence a St. Louis, junto al director King Baggott y a un Mr. Talbot que era dueño de tres salas en la ciudad. La popularidad de la ex Biograph Girl quedó demostrada cuando el tren de Pennsylvania llegó a St. Louis. Las multitudes se tiraron sobre la estrella, con aclamaciones febriles que nadie esperaba, impidiéndole moverse y respirar, hasta que la policía puso un poco de orden. Años después se escribió que una recepción de tal tamaño ante una actriz sólo fue superada por las multitudes que lloraron a Rodolfo Valentino cuando murió en New York en 1926. Con Florence Lawrence había nacido la primera estrella.
Pero le fue mal. Tuvo trabajo hasta 1914, con la IMP, con Lubin y con Victor, en cortos de uno y dos rollos. En 1915 sufrió quemaduras en un incendio. Eso no impidió que en 1916 se iniciara en el largometraje, pero con papeles reducidos y casi invisibles. Tras la muerte de Salter en 1920 tuvo otros dos casamientos con sus divorcios. En 1931 inició una empresa de cosméticos, que no fue buen negocio. Se sintió olvidada y fracasada, hasta que en diciembre 1938 se suicidó con veneno. A Florence Lawrence, que fue la primera estrella del cine, le tocó vivir la parte sombría del sistema, que es la aspiración de subir para ser alguien y encontrar sólo el fracaso. Lo había expresado con su cuerpo Peg Enwistle, una actriz de teatro que llegó a pequeños papeles en Hollywood sin que le tocara la gloria. En setiembre 1932 Peg dejó constancia escrita de su fracaso, se subió a una de las letras que formaban el enorme letrero eléctrico HOLLYWOODLAND, colocado junto a una montaña y se tiró de una altura de veinte metros. Muchos entendieron que al elegir ese sitio Peg había querido decir que Hollywood la mataba. Luego integraron el caso a sus cursos de semiótica.