Sábado 20 de agosto de 2005 | Año 87 - Nº 30182
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[EDITORIAL]
Sumando poder

MIENTRAS la atención mayoritaria se vuelca hacia el despliegue noticioso que cubre todo lo concerniente a lo ocurrido treinta años atrás, vale la pena observar otras acciones que pasan algo más desapercibidas.

Entre lo más notorio, se destaca la estrategia de los líderes sindicales para agrandar lo que puede llegar a ser uno de los más grandes centros de poder, con el respaldo del Ejecutivo. Ejemplo de ello son los recientes decretos que socavan principios como el derecho a la propiedad privada o la libertad para trabajar, al facilitar las ocupaciones instigadas por unos pocos cabecillas, lo mismo que la futura ley de fueros sindicales, para lo cual hoy presionan, a fin de que se sancione de inmediato y sin ningún cambio.

Al tiempo que se han dedicado a captar y no solo por medio de cantos de sirena, la mayor cantidad posible de trabajadores, se aseguran por ley el controlar el monto de dinero que se obtiene de los afiliados, por medio de la obligación de las empresas a verter directamente esos aportes en las arcas gremiales. Cantidades que ante las actuales circunstancias, no hay duda habrán de aumentar considerablemente sus proporciones. Anteriormente, su fuerza se encontraba más bien en el sector público que en el privado, a excepción de AEBU, pero con la desorbitada protección que significará para los obreros y empleados la nueva legislación, es descontado que la influencia gremial habrá de multiplicarse en el futuro. Se trata de un plan evidente, que coincide perfectamente con la actitud del líder sindical Jorge Castillo, quien resignó su banca en el Parlamento, dado que como él mismo lo dijo, era mucho más importante la labor de sindicalista que tenía por delante.

LA otra punta de esta pinza es la de los Consejos de Salarios y el Consejo Superior Tripartito, aunque la realidad indica que en este último priman siempre dos posturas contra una, ya que el Ministerio de Trabajo, cuyas autoridades provienen justamente del ámbito sindical, está abiertamente a favor de una de las partes y no en una equidistancia saludable, como debería ser. El resultado de esta otra legislación, votada apenas asumido el nuevo gobierno, que obliga a aglutinar las negociaciones por rama arbitrariamente designada, en lugar de empresa por empresa, tendrá seguramente consecuencias negativas en el mediano y largo plazo.

Es un absurdo económico aglutinar sectores de diversas características y empresas de diferente tamaño, por lo que las "conquistas" gremiales, que en algunos casos llevan a aumentar hasta 30% los sueldos de ciertas categorías, inevitablemente llevarán a que muchas fuentes de trabajo dejen de ser tales, al no poder sus propietarios seguir funcionando con costos que no pueden ser absorbidos.

ACTITUDES como la del Sr. Jorge Zabalza, quien en el programa televisivo Zona Urbana afirmó que para él los empresarios son enemigos —bien cabría preguntarle cuántos puestos de empleo ha generado él para sus compatriotas—, puede no ser el común, pero la exacerbada beligerancia o las excesivas exigencias, muestran una errada comprensión de como funciona la economía, puesto que empleados y empleadores son vasos comunicantes y no es conveniente el estrangulamiento de uno de ellos. A no ser que el objetivo sea el de una economía completamente socializada y dirigida, la misma que llevó a la ruina a la Unión Soviética y todos los estados por ella sojuzgados, hasta que su propia inviabilidad hizo colapsar a esa despótica utopía. Cayó el muro de Berlín, se deshizo la cortina de hierro y se derrumbó la URSS. Sin embargo, por estas latitudes esas visiones de país conservan prestigio y adhesión.

La distinta respuesta y la forma en que COFE, el gremio de los funcionarios públicos, aceptó las condiciones impuestas por el gobierno que no condecían con sus aspiraciones, por otro lado, son sólo una demostración más de lo politizado del sindicalismo vernáculo, el cual es utilizado como herramienta para lograr ciertos fines y manifiestamente, el principal en estos momentos es la generación de un poderío mucho mayor, aprovechando el soporte de la nueva coyuntura.

OTROS blancos percibidos son, el futuro manejo de 1.000 millones de dólares, a través de la reforma de la salud por medio del Seguro Nacional así como los millonarios fondos de las Afaps, que no son otra cosa que el dinero de los trabajadores que eligieron aportar para su jubilación, dentro del nuevo sistema, así como el dominio de los entes reguladores. Temas que quedarán para próximos artículos.

Presente mi General: Plaza Aparicio Saravia

Pasados 50 años de su inauguración, nadie dudaba que esa era la plaza del Caudillo del Cordobés, pero faltaba ponerle el nombre oficial en la nomenclatura de la ciudad.

El próximo 10 de setiembre, a 101 años de su desaparición luego de la infausta batalla de Masoller, la ciudad realizará el reconocimiento definitivo a ese espacio público.

La Junta Departamental de Montevideo, con el voto de los 31 ediles, resolvió la semana anterior que se designe con el nombre de "Plaza General Aparicio Saravia", al espacio libre en el que se levanta el monumento a su memoria, situado en la conjunción de las avenidas Millán, Dr. Luis Alberto de Herrera y Joaquín Suárez.

La ciudad de Montevideo enmendó, lo que sin duda fue una distracción, el no haber asignado el nombre de General Aparicio Saravia al espacio donde se encuentra emplazado el monumento ecuestre que lo homenajea, lugar de evocación permanente a la figura del caudillo inmortal.


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