Agotadas las instancias legislativas para obtener una ley de refinanciación, las gremiales de productores jugaron sus últimos cartuchos directamente con el presidente Vázquez para buscar solucionar su problema de endeudamiento y lograron una "flexibilización", que eliminó el tope de las deudas. Entran todas, aunque el texto de la circular que servirá de marco para la actuación de los gerentes del interior, no se modificó.
Esa "flexibilización" supone que todos aquellos deudores que, por alguna razón, no puedan ceñirse a lo dispuesto en esa circular, serán derivados a una comisión departamental integrada por representantes municipales, del BROU y de las gremiales para buscar una solución.
Los productores se retiraron satisfechos y el presidente del Banco República, Fernando Calloia, que había sido el blanco de sus furibundos ataques, también. Más allá de esta coincidencia, Calloia logró reafirmar la validez de la circular —caso por caso y respetando determinadas pautas— y la gestión de los gerentes. Los productores, por su parte, obtuvieron una nueva instancia en la negociación de sus deudas y la desaparición de los topes, que permitirá a aquellos deudores mayores a los U$S 250.000 "presentarse al Banco y tendrán un trato no idéntico pero sí similar" (?), según Calloia.
Y es aquí que surge la duda sobre si la "flexibilización" que se acordó no es en realidad una "politización" de las deudas y su forma de pago, donde nuevamente los criterios técnicos queden desplazados por otros, donde jueguen los mismos elementos, aunque con distinto collar, que han llevado a la desfinanciación del Banco de la República. Porque esa comisión de "alzada" es claramente política, aunque preferimos no prejuzgar que sus decisiones sean claramente políticas.
Y lo que es más sintomático es que la medida se adopte bajo la consigna de defender "un país productivo", aunque no llama la atención. De un tiempo a esta parte, las consignas parecen tener mayor valor que los estudios, las previsiones, los razonamientos y aun que las realidades.
Un "país productivo" supone la existencia de una entidad en condiciones de aportar créditos para financiar inversiones. Y para dar créditos es necesario tener dinero. Si los créditos no se pagan, si el dinero en el Banco camina solo en dirección a la salida y el regreso es tarde, mal y nunca, los recursos no se renuevan, se acaban rápidamente y se hace muy difícil llegar al "país productivo".
Y, además, vuelven a olvidarse que el Banco de la República es de todos los uruguayos y que los más de 1.000 millones de dólares que se le adeudan son de todos los uruguayos.