LIMA | THE NEW YORK TIMES
La visita del secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald H. Rumsfeld, a América del Sur esta semana se sintió como un retroceso a la Guerra Fría, cuando funcionarios estadounidenses consideraban que su principal trabajo era el apuntalamiento de los gobiernos del hemisferio en contra de insurgencias de izquierda y de la infiltración comunista.
Durante escalas en Paraguay y Perú, Rumsfeld y los suyos advirtieron sobre lo que consideran la creación de problemas por parte del presidente venezolano, Hugo Chávez, y el viejo adversario de Washington durante la Guerra Fría, Fidel Castro, de Cuba.
Fue muy diferente hace un año, cuando Rumsfeld estuvo en la región pronunciándose por la cooperación en contra del terrorismo islámico. En ese entonces, él y otros funcionarios advirtieron, a veces a gobiernos escépticos, que había evidencia de que milicianos islámicos pudieran estar usando las porosas fronteras de la región para desplazar gente, armas y dinero.
Dos funcionarios de alto rango del Departamento de Defensa que viajaron con Rumsfeld dijeron que las preocupaciones tras los atentados del 11 de setiembre del 2001, con respecto a grupos islámicos operando en la denominada Triple Fronteras donde se unen Argentina, Brasil y Paraguay, habían disminuido. En su lugar hay una serie más familiar de inquietudes, incluidos los presidentes de Venezuela y Cuba.
Al igual que en la Guerra Fría, la adaptación de la región a la forma de pensar de Washington está siendo difícil.
El jueves, antes de regresar a Washington, Rumsfeld se reunió con el peruano Alejandro Toledo, quien está en el año final de su mandato y lucha con un reacomodo del gabinete, el más reciente en una serie de reveses a su gobierno.
Los funcionarios estadounidenses dijeron estar inquietos porque la crónica crisis política dejaba a Perú vulnerable a la desestabilización por parte de otros países o narcotraficantes.
Anteriormente, el objetivo de Rumsfeld en Perú y Paraguay consistía en reunir apoyo para aislar a Chávez. Pero, en algunas formas, la visita ha servido como un recordatorio del grado de resistencia que tiene América Latina hacia la presión estadounidense.
Los funcionarios estadounidenses dijeron que Chávez, a veces con la ayuda de Cuba, estaba dando su apoyo a movimientos de izquierda en Bolivia y otras partes de la región.
Las protestas sociales en Bolivia ya obligaron a dos presidentes a presentar su renuncia en los últimos dos años, y con las elecciones presidenciales programadas para diciembre, se teme más inestabilidad. "Ciertamente existe evidencia de que tanto Cuba como Venezuela han estado involucrados en la situación de Bolivia en formas nada útiles", declaró Rumsfeld.
Toledo dio la impresión de estar más interesado en obtener un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos para impulsar su menguante fortuna política. Asimismo, funcionarios peruanos están preocupados con respecto a un resurgimiento en la producción de coca en 2004 y les preocupan propuestas en el Congreso estadounidense de eliminar la ayuda que reciben para combatir las drogas. Toledo y Rumsfeld dijeron que el tema drogas se había discutido en sus reuniones.
PELIGRO. Luego de ignorar a Chávez durante buena parte de 2004, el gobierno de Bush está tratando de encontrar formas de aislarlo. Chávez asegura que su país no representa ninguna amenaza para la región y acusa a Estados Unidos de tratar de aislar a Venezuela.
Los gobiernos de muchos de los países de la región se están inclinando hacia la izquierda por sí solos y ven muy pocos beneficios en una confrontación con Venezuela, uno de los principales productores de petróleo, o Cuba. Algunos se muestran tan escépticos hacia las advertencias de Washington con respecto a Chávez fomentando la intranquilidad como lo hicieron con respecto a sus admoniciones hace un año, en cuanto a que los milicianos islámicos eran una seria amenaza.
Rumsfeld optó por ir a Paraguay y Perú, ninguno de los cuales había recibido anteriormente la visita de un secretario de la Defensa estadounidense. Un prominente oficial de ese departamento aseguró que ambos países compartían la opinión del gobierno del presidente Bush con respecto a Chávez.
El Presidente de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, quien se reunió con Rumsfeld el martes, ordenó en fecha reciente la salida de 700 médicos cubanos tras indicaciones de que estaban involucrados en actividades opuestas al gobierno, según un oficial estadounidense de alto rango.
No obstante, los tratos estrechos con las fuerzas armadas de Estados Unidos aún son polémicos en buena parte de la región. Asimismo, hubo al menos algunas pruebas de que la campaña estadounidense en contra del terrorismo había empeorado los añejos temores de latinoamericanos con respecto a una intervención militar de Estados Unidos.
Triple frontera
Donald Rumsfeld también expresó durante su visita a Paraguay su preocupación por el apoyo financiero a grupos integristas islámicos desde la Triple Frontera, informó el ministro de Defensa, Roberto González. Dijo que estadounidense le expresó su preocupación por la financiación al "terrorismo integrista islámico" desde Ciudad del Este y la Triple Frontera. González negó que Rumsfeld haya hablado en contra del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.