La radio que cuenta historias

| El Sodre buscará que sus radios tengan perfiles propios, incluyendo radionovelas para todas las edades

CONCENTRACION. La compañía de Blanca Burgueño y Julio Alassio en plena faena 200x140
CONCENTRACION. La compañía de Blanca Burgueño y Julio Alassio en plena faena

CARLOS REYES

El radioteatro volverá para quedarse. Dos aspectos aparentemente antagónicos confluyen para que el género resurja: la nostalgia de aquellos que peinan canas y todavía recuerdan las grandes voces del género, y las nuevas tecnologías y lenguajes radiales con que experimentan principalmente los jóvenes egresados de Comunicación. La nueva directiva de la radio del Sodre quiere aprovechar esa situación para lanzar el año próximo un conjunto de radioteatros que abarcará un amplio rango de géneros y públicos.

La directora del Sodre Nelly Goitiño (1925) no duda al respecto: "Hay que reflotar al radioteatro porque es un medio poderoso, que puede llegar a cualquier punto del interior. Estoy vinculada a él desde mi infancia, en Durazno, porque en el Interior se escuchaba mucho el del Sodre, que tenía igual fundamento que el teatro independiente, es decir, difundir grandes autores".

"Lo escuché —continúa Goitiño— desde los años 40 a los 60, que fue su período de oro. Recuerdo títulos brillantes como La paz y la guerra de Tolstoi o La señorita Julia de Strindberg. Mi primer contacto con Ibsen fue a través de ese medio, porque el radioteatro es como una semilla para dar a conocer autores, porque camina rápidamente".

NOVEDADES. Sergio Sacomani (Salto, 1961), director de las radios del Sodre, coincide con Goitiño en renovar esa área. Sin embargo, su visión dista de ser nostálgica. El apuesta a que los programas estarán en una página web para que el usuario los escuche a la hora que quiera. Por contrapartida, considera que la antigua fonoplatea, por ejemplo, probablemente hoy no tendría sentido, y cree que los capítulos semanales, tan en boga antes, no son de estos tiempos. Hoy el radioescucha tiene otro ritmo.

"Nunca tanto como hoy —afirma— la tecnología nos permitiría manejar la riqueza del lenguaje radiofónico, y nunca tanto como hoy el radioteatro se ha dejado de lado, salvo en las universidades, donde los estudiantes de Comunicación, especialmente de la opción radio, trabajan múltiples formas de dramatización. Eso ya se ve en algunos programas de radio de tinte juvenil. Por eso me gustaría hacer un llamado a libretos nacionales en diversos órdenes".

Esos órdenes son muchos. Se está pensando en grabar programas de terror, para adolescentes que los quieran escuchar con la luz apagada. También programas infantiles y otros para los adultos que al final del día se resisten a sentarse ante la televisión. Para ver sobre qué género avanzar, Sacomani considera que hay que hacer un estudio de mercado.

El nuevo director, sin embargo, está convencido de la existencia de un mercado fuera de la radio, en el país y el exterior, porque el radioteatro, hecho profesionalmente, es también un producto exportable. Además, las grabaciones pueden servir también para la enseñanza, Primaria y Secundaria, y a través de convenios se podrían distribuir gratuitamente.

Para llevar a cabo todo esto, Sacomani no considera que haya que crear un cuerpo estable de radioteatro, porque teme "lo que ha sido la tradición de la estructura administrativa uruguaya: que los cargos se conviertan en gente atornillada que no permita una renovación". Goitiño, sin embargo, piensa que hay que "crear un cuerpo estable de radioteatro, que no tiene que ser muy numeroso, pero sí que haya un núcleo de artistas, y después, contratar otros para completar el repertorio, según las voces. Ese núcleo central es básico para establecer un nexo fuerte entre el radio oyente y la voz. Como sucedía, por ejemplo, con voces como la de Violeta Amoretti".

APUESTA. El Sodre contó con un cuerpo de radioteatro profesional de arriba de una docena de intérpretes, hasta que entre el recorte presupuestal y los cambios en la cultura audiovisual, fue decayendo. Sacomani considera que ese instituto, que nació teniendo como principal cometido la radiodifusión, fue relegando ese aspecto en favor de la orquesta sinfónica y el ballet. "La radio y la televisión cayeron en desgracia hasta el día de hoy".

Ahora las ganas de sacar adelante al radioteatro son visibles. Sacomani cuenta que desde que asumió el cargo, en abril pasado, muchos actores le propusieron empezar a grabar, pero él considera que si bien el Sodre podría empezar ya a hacerlo, había que llevarlo a cabo de modo improvisado, y él apuesta a crear una estructura orgánica, más profesional. Tanto él como Goitiño coinciden en que en nuestro medio hay muchos grandes actores que podrían sumarse al proyecto. El director piensa en todos los ámbitos, desde los actores jóvenes hasta la Comedia Nacional, pasando por todo el teatro independiente.

Esta operación de relanzamiento del radioteatro esta enmarcada en un programa más ambicioso que busca dar un perfil propio a cada una de las cuatro radios del Sodre: CX 26 será la radio de la palabra, es decir, con programas periodísticos e informativos. En CX 38 se apostaría a lo que, dice Sacomani, Lauro Ayestarán llamaba "música accesible": folklore, tango, música nacional, experimental, regional y latinoamericana. CX 6 mantendría su línea, pero actualizando su contenido. Y la FM del Sodre se centrará en jazz, fusión y música étnica. Los radioteatros irían, entonces, en CX 26 y CX 38.

"Para llevar adelante esta renovación, tecnológica y de personal, se precisa —afirma Sacomani—, una inversión de un millón de dólares en los próximos tres años, para lo cual hay voluntad política, del presidente Vázquez y del ministro Astori. No va a depender de la decisión política sino de que se sepa instrumentar que los recursos estén a tiempo. No me sirve de nada un millón de dólares dentro de tres años".

De llegar los recursos a tiempo, otro sector a recuperar es el archivo de radioteatro, que tiene más de 200 grabaciones. Parte del material es perecedero, y urge cambiarlo de formato ya que se está deteriorando. "Hay rollos que ni se sabe lo que contienen", afirma Sacomani. En ese punto Goitiño está de acuerdo, afirmando que "el Sodre es una mina de sorpresas, que hay que poner a flote para que esté a disposición de todos".

Una caja con pedregullo y un coco

En revistas como Cine, radio, actualidad se leían avisos como éste: "También las estrellas del Radio usan y ponderan jabón Sol. La renombrada figura del radioteatro Silvia Nelson nos dice: conservo la tersura de mi cutis con la espuma crema del jabón Sol de tocador". Tal era el arraigo popular de celebridades como Isolina Núñez, Julio César Armi, Blanca Burgueño, Julio Alassio y otros nombres que algunos lectores todavía asociarán a timbres de voz, entonaciones, emociones.

Testigo de aquellos tiempos es Júver Salcedo (1934), quien ingresó al cuerpo de radioteatro del Sodre en 1955, donde permaneció 42 años. El afirma que cuando comenzó, las radios vivían fuertes cambios tecnológicos. No obstante, recuerda las emisiones en vivo, en las que un furcio salía al aire. "Lo más difícil era contener la risa, especialmente cuando algún actor se equivocaba y no se daba cuenta".

De aquellos días evoca curiosidades, como los efectos de sonido, totalmente artesanales. Para reproducir el ruido del galope de un caballo había que darse rítmicas palmadas sobre los muslos. Más tarde se perfeccionó la técnica, utilizándose una cajita con pedregullo y dos mitades de coco que se raspaban contra las piedritas. En los estudios nunca faltaba una pequeña cabina telefónica, que permitía que al aire saliera el efecto de una conversación telefónica.

Luego se incorpororon grabaciones de efectos especiales (tormentas, batallas), de las que el principal innovador fue Humberto Nazzari (1902-1992), quien trajo de Argentina técnicas revolucionarias, además de revalorar el efecto de los silencios. Según Salcedo, las radios privadas encabezaban estas novedades, que luego incorporaba el Sodre. Pero al radioescucha no le importaría demasiado la calidad de los efectos de sonido, porque la voz humana era y es el vínculo que sellaba esa forma de comunicación. Al respecto Salcedo recuerda un consejo que Silvia Nelson (la señora del jabón Sol) le dio cuando él era un principiante: "Al micrófono no le mientas nunca, porque siempre te va a delatar".

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