Dos dioses en el Olimpo de la tele

| La reconstrucción del mito tuvo una fuerte repercusión en la platea argentina del lunes de noche

La presión de los inicios ya pasó para Maradona. "Me demostré a mí mismo que estoy presente y que puedo estar en la televisión, que era un viejo deseo, y si tengo que elegir un momento de esta noche, me quedo con el llanto de mi padre". Los enfermizos números del rating después reafirmarían la convicción con que el número 10 encaró a las cámaras, en medio de una producción desbordante, de esas que pocas veces puede verse en la televisión argentina. De acuerdo a las cifras de Ibope, el público del lunes de noche si bien prefirió ver a Harry Potter (por Telefé, con un promedio de 31 puntos), no dejó para nada mal parado a Maradona que obtuvo un segundo lugar con un promedio de 29 puntos, dejando en tercera posición a Marcelo Tinelli, con 26.6 puntos, en un especial de Show Match que duró cinco horas y trece minutos.

Obviamente, la pulseada por las preferencias tuvieron picos para uno y otro lado. El de Maradona se produjo durante el encuentro con el "rey" Pelé (35.3 puntos) y el de Tinelli insólitamente llegó hacia el final del programa que terminó a la 1 de la madrugada.

Pasadas todas las dudas que una prueba semejante producía, parece muy comprensible lo ocurrido en la pantalla chica argentina y que llegó en directo a Uruguay por Teledoce. Se trataba del renacimiento de un mito al que la vida le hizo pasar por los dramas de las drogas, de graves quebrantos de salud y de penurias económicas. En esta nueva apuesta aquel pibe de origen humilde aparece como el héroe ideal: un maestro único del fútbol que además ha liberado (y libera) una batalla de la cual ha surgido (y surge) como un ganador. Un ser digno de admiración y de aplausos, capaz de saltar de la pantalla chica para templar a cada uno de los televidentes.

Claro que la producción prefirió asegurar ese valor personal, estructurando un relato donde las charlas de tipo doméstico se abrían entre bromas, entretenimientos y apuestas. Cada tanto, una secuencia debidamente elaborada se dedicaba a dar los golpes al corazón: la historia del admirador que llegó a la Boca con el famoso cartel "dios es argentino", y que estaba en la platea, o la explicación de algún gol mágico del Pelusa. Desde los sofás los invitados de lujo eran una especie de coro memorioso (Batistuta, Torres, Darín), con las excepciones de la muy parca Gabriela Sabatini y de la bella Cuccinota que solamente pudo lucir su esplendoroso tórax Desde una punta de la platea, el ex arquero Sergio Goycoechea se tiraba otras palomitas, destinadas a cubrir silencios o lagunas, a veces producidas por la emoción del conductor que frenaba lágrimas. Todos se referían a él, empezando por él.

Si algo le faltaba al regreso triunfal de este gladiador era un coprotagonista para la secuencia principal de su primera batalla. Tener en esa posición a Pelé pareció el sumun. "Los diarios nos enfrentaron muchas veces pero nunca habíamos hablado cara a cara", le dijo Maradona. El invitado respondió: "Para mí, es un orgullo estar aquí hoy". Prolijo prólogo para un encuentro que tuvo su momento de fútbol (un partidito de cabeza) pero que encontró su mayor vigor dramático cuando uno y otro expusieron debilidades. Maradona tomó la iniciativa con toda frontalidad: "Por la droga estuve casi muerto y gracias a mis hijas ahora estoy disfrutando de la vida con ellas y con Ud., pasando este momento. Por eso quiero ofrecerle mi solidaridad por el momento que está atravesando su hijo", dijo aludiendo a la acusación de narcotraficante que recibió el hijo del Rey. Después de eso, sólo faltaba la música que uno y otro se regalaron para sorpresas de muchos.

Distendido y agradecido, horas después Maradona afirmaba radiantemente: "Creo que nunca se lo vio a Pelé tan natural. Los argentinos no lo conocíamos así y se ve que está muy sensibilizado. Yo estoy con él y no quiero hacer leña del árbol caído, hay que acompañarlo y no meter el dedo en la llaga".

Con semejante felicidad es capaz de proyectar deseos para sus próximos programas. Quiere invitar a Michael Jordan, a Shaquille O’Neal, a Tiger Woods, a Néstor Kirchner ("porque quiero preguntarle un montón de cosas que quiere saber la gente y que no tiene la posibilidad") y a Fidel Castro ("sería la persona más feliz del mundo si viene, pero no creo que él quiera venir"). Confesar semejantes sueños es algo al que pocos, muy pocos, pueden hacer.

La cifra

29%

Ese fue el promedio de audiencia de Maradona, sólo superado por Harry Potter

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar