DE CONTRAGOLPE | JORGE SAVIA
Si bien terminó, apenas si hubo un saludo caballeresco, seguramente de reconocimiento mutuo por lo que metieron el uno contra el otro durante todo el trámite, entre De Souza y Taborda, y otro —probablemente por su pasado común en Peñarol de hace algunos años— entre el propio zaguero danubiano y Fernando Fajardo.
Los jugadores violetas no dieron tiempo para más nada. Cabrera pitó por última vez y, como quien quiere despertarse y salir rápidamente de una pesadilla que lo está acosando, se fueron "rajando" para el vestuario. Toda una postal, si acaso, un poco de lo que acababa de pasar en la cancha, donde la contundencia de Danubio terminó "cocinando" a Defensor Sporting en lo que habitualmente es su propia salsa, o sea con el aporte letal de un par de pelotas quietas, de contraataque y cuando el que parecía tener mayor volumen de juego —transitoriamente, porque antes había sido superior el visitante— era el elenco locatario; pero mucho más, quizá, de cómo había quedado la llave uruguaya de la primera fase de la Copa Sudamericana.
Danubio parece ahora tener servido el sorbo inicial para brindar por su clasificación para jugar contra los paraguayos. Defensor Sporting, en cambio, la tiene muy complicada. Porque es cierto que en el Parque Central el cuadro dirigido por Gerardo Pelusso no será realmente locatario. Pero, reglamentariamente, ayer se fue del Franzini ganando 6 a 2, para el caso de que los violetas consigan imponerse en la revancha por una diferencia que no supere el gol de ventaja. Como aperitivo, para los de la Curva de Maroñas es bastante.