Edward Piñón | Enviado
GIJON
El termo bajo el brazo, el mate en la mano derecha, en la que el reloj de Fabián Estoyanoff le marca la hora de España. Con la mano izquierda, en la que tiene su reloj que le indica la hora uruguaya, deja el celular de Alberto Kesman y da una mirada hacia fuera del Hotel Begoña Park.
La imponente belleza del mar celeste de la playa de San Lorenzo se mete en el hall del establecimiento y ahí, en ese marco, Jorge Fossati asegura que los jugadores uruguayos tienen "bien grabado, casi a fuego, una sola fecha". Según el DT, solo se piensa en "el 4 de setiembre", día en el que se recibirá a Colombia por las Eliminatorias.
—Ya pasó más de un mes desde la última vez que se juntaron, ¿cómo encontró al grupo?
—En primer lugar con unas ganas bárbaras, con lo de siempre, con espíritu, con felicidad de reencontrarse y muy enchufados. Tuvimos algunas charlas en subgrupos o con todo el grupo y me da la sensación de que hoy no se acuerdan de otra fecha, ni la de su cumpleaños, ni la de la Independencia nacional, que la del 4 de setiembre. Ese día lo tienen bien grabado.
—¿Cómo se hace para jugar contra España cuando en realidad están pensando en Colombia?
—Lo mismo hicimos cuando fuimos a Alemania, no desconozco la trascendencia de este amistoso.
—Se corren riesgos, ¿no?
—Sí, pero en vías de trabajar pensando en llegar mejor contra Colombia bienvenidos los riesgos y no importa lo que se tenga que correr si es para que el 4 estemos mejor. Además, lamentablemente por la coyuntura que hay no tenemos otra forma de estar con los jugadores y no se pueden pasar tres meses sin hablarnos, sin estar juntos. Nosotros hemos estado conectados a través del teléfono, pero no es lo mismo que tener a todo el grupo junto.
—Es de suponer que se va a tirar sobre la cancha la filosofía de juego que se expondrá ante Colombia, pero las características de España no son similares a las del combinado cafetero.
—Tampoco los alemanes son parecidos a los chilenos y brasileños y sin embargo contra éstos últimos dos equipos salió muy bien lo que habíamos entrenado en Alemania. Básicamente recuerdo que habíamos hablado en mejorar en estar compactos y especialmente en la tenencia de la pelota. Esos aspectos son los que más mejoramos en los últimos dos partidos. Por otra parte, yo creo que siempre hay similitudes y vos podés trabajar en lo específico tuyo, prescindiendo de alguna manera de quien es el rival para en una instancia posterior trabajar hasta poniendo tu equipo B o hablando con un equipo de Uruguay que nos sirva de sparring con características más parecidas a las de Colombia.
—El equipo mejoró, pero se ha fallado a la hora de definir los partidos. ¿Cómo se hace para mejorar eso?
—Nosotros es muy poco lo que podemos hacer. Ni que hablar que todo pasa por el trabajo y la definición es un aspecto que el "Pichichi" de Europa (Diego Forlán) tiene que seguir trabajando, porque la repetición es la madre de la perfección. Puse el ejemplo de quien en la temporada pasada fue el máximo delantero uruguayo, pero vale para todos: en la medida que te sentís más fuerte en el entrenamiento, eso te da hasta otra seguridad sicológica. Lo que sucede es que a veces estoy atado de manos porque yo los tengo tres días y en los pocos días trabajamos eso, pero también hay que trabajar otras 30 cosas en el mismo plazo. Aunque también pasa por rachas.
—Cuando entre una, ¿se abrirá el arco?
—No es el caso de Uruguay, fijáte que a Uruguay le costó meter la segunda, no la primera, es más atípico todavía. Es increíble, porque generalmente pasa eso: cuando entra la primera después es un tubo. Nosotros hicimos la primera y después se erraron situaciones contra Chile, contra Venezuela más fáciles, mucho más fáciles que las que convirtió. Es inexplicable desde el razonamiento lo que nos pasó y yo sigo pensando que si cometiera el error de poner al "gordo Bello" (José María, compañero de redacción de El País) de nueve, entonces me estaría recriminando que dejo a alguien afuera con mayor capacidad de gol, pero me parece que de los que han jugado no hay ninguno inventado.
—¿Cuáles son los puntos fuertes que hay que tener?
—Por un lado no desordenarnos jamás y por otro lado tener un equipo agresivo para que ellos no pueden tener una tenencia de pelota prolongada.
—¿Por dónde pasa la agresividad?
—Por la mentalidad. Creo que independientemente de quienes sean los que jueguen, el equipo tiene que tener la mentalidad de jugar compactado, de ocupar bien los espacios y de mentalizarse de que en la medida que los dejes que tengan la pelota te están robando la clasificación.
—¿Está pensando en una figura táctica de 4-4-2, con llegadas por derecha de Estoyanoff y de Regueiro o Castro por izquierda?
—Como una de las posibilidades que ya hemos trabajado y que también vamos a plasmar contra España, pero no descarto para nada que también salgamos con un 3-3-2-2 o con un 3-4-1-2.
—¿Los números siguen dando?
—Ganando los dos partidos de local y empatando en Ecuador nadie te saca el quinto puesto, eso es seguro. Aún sin empatar en Ecuador podríamos meternos en ese lugar.
—¿Qué le dirías al hincha para lograr su presencia el 4 de setiembre?
—No pediría nada, pero noto en la calle una simbiosis entre el hincha y la selección, como que valoran mucho que los muchachos están dejando el alma y haciendo hasta lo imposible. Tampoco puedo pedirles a los que vayan que no se pongan nerviosos, porque esto es pasional. Eso sí, de última les recuerdo que el jugador que estará en la cancha lo hará porque yo lo puse, no porque él se haya autonominado y sinceramente creo que estos jugadores se merecen que el público los apoye y los vaya a alentar.