Demasiado frecuente

Es tan frecuente que la correspondencia recibida del exterior llegue a destino con los sobres violados y envuelta en fundas de nylon, que resulta inevitable pensar que se trata de una práctica habitual del personal del correo. Rara vez que se recibe un sobre conteniendo libros, llega a destino sin estar desgarrado. Es de suponer que hubo intencionalidad de revisar el contenido. La etiqueta que agrega la Administración Nacional de Correos, del Registro de Calidad de Recepción, dice: "El presente envío se ha recibido de la Oficina de Origen en su estado actual, con las siguientes irregularidades. Cierre roto". Contiene doble firma, sin aclaración de las mismas.

No se discute que en el transcurso del viaje un sobre conteniendo material de cierto volumen pueda sufrir roturas. Pero lo que resulta inadmisible es que casi sin excepción ocurra. Los contenidos no se pierden pero queda toda la sensación en el usuario que su correspondencia ha sido violada.

Si el Correo pretende competir con los servicios privados, además de tomar muy en cuenta los precios de los servicios deberá corregir de inmediato estas irregularidades.

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