Los colonos resisten la orden de desalojo

| El primer día del operativo consistió en la entrega de cedulones de desalojo, y estuvo marcada por una gran tensión

CORTANDO. Las fuerzas de seguridad israelíés desmantelan la barrera perimetral del asentamiento de Neve Dekalim. 200x139
CORTANDO. Las fuerzas de seguridad israelíés desmantelan la barrera perimetral del asentamiento de Neve Dekalim.
AFP

GAZA | AGENCIAS y THE NEW YORK TIMES

Miles de policías y soldados israelíes rodeaban ayer 21 asentamientos en la Franja de Gaza y cuatro en Cisjordania, en el primero de los dos días de la fase inicial del plan de desconexión propuesto por el primer ministro israelí, Ariel Sharon.

Antes, las operaciones de las fuerzas de seguridad en este territorio solían vincularse a tres motivos: la caza de algún miliciano palestino, la protección tras enfrentamientos severos o el desarrollo de alguna de las acciones de represalia con las que Israel respondía los atentados palestinos.

Ayer, en cambio, policías y soldados cumplían una misión radicalmente distinta, pero no por eso menos difícil. Se trataba de entregar a cada hogar israelí en las colonias los cedulones donde se comunica a sus habitantes que tienen 48 horas para salir de la zona, que será restituida a los palestinos tras 38 años de ocupación.

En caso contrario y según estipuló el gobierno, a partir de la medianoche de hoy (las 18.00, hora de Uruguay) serán desalojados por la fuerza.

Las autoridades no brindaron un informe de los avances del operativo al final de la primera jornada. Trascendió, de cualquier modo, que ya dos de los asentamientos del norte de Cisjordania fueron desalojados con éxito, y que en Gaza al menos 897 de las 1.486 familias de colonos ya aceptaron dejar sus casas, según el sitio electrónico del diario Jerusalem Post.

Por otra parte, las valijas prontas en muchas viviendas parecen indicar que lo importante para muchos de los colonos que aún quedan no es tanto resistir la evacuación, sino permanecer hasta que lleguen los soldados a sacarles y así poner en claro que no se marchan por su propia voluntad.

De cualquier modo, los más extremistas se niegan a aceptar que el desalojo tendrá lugar. Como un acto de fe, intentan continuar sus vidas como si nada pasara fuera de lo habitual. Se trata de comunidades en asentamientos como el de Netzer Jazani, y en particular el de Kafar Darom, en el centro de la franja de Gaza y el más antiguo de ese territorio.

Los otros asentamientos que serán más problemáticos son Netzarim, Shirat Hayam y probablemente también Neve Dekalim, donde abundan los opositores a la retirada procedentes de fuera de la franja de Gaza.

Como era de esperar, la primera jornada de este plan de evacuación no fue en absoluto sencilla: en la mayoría de las colonias de la franja, los habitantes rodeaban ayer a cada uno de los soldados con la esperanza de convencerlos de no cumplir con las órdenes.

De cualquier modo, el único incidente que causó heridos fue un atentado contra un grupo de observadores canadienses, perpetrado en el Sinaí, a 30 kilómtetros de Gaza, y reivindicado por un grupo radical egipcio.

TENSION. "Es más duro de lo que me imaginé", decía en la mañana Yuval, un soldado que, como muchos de su brigada, se escondía de las miradas de los colonos de Morag y lloraba emocionado en su blindado tras haber sido insultado por decenas de compatriotas en este asentamiento. A partir de hoy, las órdenes no le permitirán contemplar las súplicas.

Todos los militares que participan en la operación han recibido cursos especiales de preparación, pero frente a los colonos, las teorías parecen evaporarse.

Joseph, colono de Morag de 19 años, increpaba a Yoav, otro de los soldados, del que fue compañero de armas un día. "Estuve en el ejército contigo y quería volver para hacer una carrera militar pero ¿cómo voy a querer integrar este grupo de traidores?", le preguntó.

Su interlocutor palideció sudoroso tras sus lentes de sol y no dijo una palabra.

"Por supuesto que volverás al ejército y lucharás junto a nosotros. No somos tus enemigos", le garantizó el coronel Erez Suckerman, a cargo de la distribución de órdenes de expulsión en la colonia.

Pero él mismo parecía perder la entereza cuando varias familias a las que entregaba las instrucciones de evacuación las rasgaban inmediatamente, con el mayor de los desprecios.

Tras ello, el tono se endurecía peligrosamente pero al final el coronel acabó fundiéndose en un abrazo con uno de los líderes de los colonos, lo cual provocó un silencio sepulcral entre los habitantes de Morag, que veían cómo se esfumaba en un segundo la esperanza de conservar sus casas.

Allí, cada vivienda tiene en la puerta una gran fotografía con los miembros de la familia sonrientes en el salón del hogar. Muchos soldados evitan mirarlas.

Varias de las puertas tienen además carteles con amenazas. Una bastante repetida reza: "Al llamar a nuestra casa, cometerá el crimen más grave de la historia de Israel. No nos iremos de aquí nunca".

PLANES. En la colonia de Neve Dekalim, la mayor colonia de la franja de Gaza, con una población superior a las 2.500 personas, la excavadora barrió de un plumazo una precaria barricada edificada por los colonos.

Otra barrera, la conformaban decenas de mujeres, niños y religiosos que bloqueaban la entrada. Las mujeres entonaban cánticos religiosos, los niños agitaban pequeñas ramas de olivos y los más ancianos rezaban.

Agolpados tras el portón de hierro que da entrada a la capital del bloque de colonias de Gush Katif, varios centenares de colonos y de adolescentes fuera de sí plantaban también cara al ejército. "¡Criminales! ¡Tenemos vergüenza de nuestro ejército!", gritaban. El general Dan Harel, al mando de la región sur del ejército de Israel, dirigía personalmente la operación, impasible y ajeno a los insultos.

Shmouel, un hombre barbudo con la cabeza cubierta con un chal de oración decidió plantarse frente a los agentes. Se dirigía a Aharon Franco, jefe de la policía encargada de la evacuación, a quien obligó a recitar una oración ante los flashes de las cámaras.

Después de cuatro horas de lucha frente a frente, los colonos parecían sacar ventaja. "No intentaremos nada por la fuerza durante los dos primeros días", admitía Elie Levy, portavoz de la policía.

En la carretera, mientras tanto los camiones no dejaron en ningún momento de circular.

"¡Dejen pasar los camiones! Hay gente que espera desde hace dos días", clamaba al anochecer un hombre con un altavoz antes de que un colono se lo quite literalmente de las manos, asqueado ante la idea de que la colonia vaya a ser evacuada.

"Una nueva era" se abre para Israel

JERUSALEN

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, de 79 años, explicó ayer por la noche, en un mensaje televisado a la nación, que "la realidad en el país y en la región" le hizo cambiar sus posiciones políticas y ordenar la evacuación del territorio palestino ocupado de Gaza al constatar "que no podremos retenerla eternamente".

Según Sharon, la polémica medida mejorará la la seguridad de Israel, "cualesquiera que sean las circunstancias que se presenten" en el futuro.

"Hoy concluye un capítulo brillante en la historia de Israel y en vuestra vida de pioneros de la seguridad y la construcción", dijo quien fuera "el padre de la colonización judía".

"Creedme que el dolor que ello me produce es tan intenso como la convicción que tengo de la necesidad de hacerlo, pues es vital para Israel", insistió ante las cámaras el jefe del Gobierno israelí, quien añadió que "la responsabilidad del futuro de Israel recae sobre mí".

Sharón admitió "no pocos peligros" pero también "luz y esperanza" al destacar que la retirada de Gaza señala "un nuevo camino", y se comprometió a no contribuir "a la división del pueblo, sino al respeto mutuo y al amor". EFE

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar