Las imprecisas fronteras de una investigación

Aunque el libro sea una novela de ficción, su autor ha sostenido, por escrito y en entrevistas, que el relato está basado en una extensa investigación histórica.

Muchos lectores están convencidos de la veracidad de El código Da Vinci, aunque la verdad esté envuelta en una capa de ficción. Algunos fanáticos realizan peregrinajes a los lugares mencionados en el libro, incluyendo al Louvre y el Château de Villete en Francia y la Westminster Abbey en Inglaterra. Tanto el Louvre como el Chateau de Villete aceptaron que Sony Pictures usara los lugares como locaciones, pero la abadía de Westminster se negó, alegando que el libro es "desde el punto de vista teológico, poco sólido".

Una de las personas que se toma al pie de la letra lo afirmado en el libro es Olivia Hsu Decker, una empresaria inmobiliaria y propietaria del Chateau de Villete, quien vivió en el castillo mientras se llevó a cabo el rodaje, durante junio y julio. "Este libro revela la verdad que los católicos han estado escondiendo durante miles de años", dijo Decker por teléfono. "Es una novela, pero está basada en la verdad". Agregó que "El libro le explica al mundo cómo la Iglesia Católica demonizó a las mujeres, como María Magdalena, y luego asesinó a millones de ellas durante las Cruzadas".

Una media docena de libros publicados en los dos últimos años refutan esta afirmación, y es justamente esta actitud que ha alimentado la polémica y la preocupación no solo entre católicos, sino también entre otros activistas cristianos. "Mucha gente está formándose una opinión de la Biblia y el cristianismo a través del libro", dijo Alex McFarland, portavoz del grupo evangélico Foco en la Familia. También dijo que el mensaje del libro "le partió el corazón".

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