Edward Piñón | España (Enviado)
LA CORUÑA
El Deportivo La Coruña volvió a confirmar su potencial deportivo ante los equipos uruguayos y retuvo para sus vitrinas el trofeo Teresa Herrera.
Después de haberse mostrado netamente superior a Nacional, el "Depor" invitó a Peñarol a "bailar" en el campo del Riazor por espacio de 45 minutos, período en el que la victoria parcial de 2-0 no fue el fiel reflejo de la diferencia futbolística que se plasmó en la cancha.
Bajo la batuta de Munitis, el dominio de la mitad del terreno, las apariciones de Iván Carril, el elenco blanquiazul hizo lo que quiso con la pelota y generó no menos de cuatro o cinco oportunidades para concretar una abultada goleada y alzar la copa antes que el juez pudiera pitar el comienzo del segundo tiempo.
VENTAJAS. Peñarol deambuló por la cancha, ofreció tremendas ventajas en los laterales de su retaguardia y jamás pudo combatir la posesión del balón. Es que el dueño de casa le dio siempre un destino acertado y a gran velocidad, por lo que Gaglianone, pero especialmente Rotundo y Fadeuille, terminaron recorriendo muchos metros para quedarse siempre con los pies vacíos.
Por otra parte, el golazo de Munitis a los 13 minutos dejó ver otra vez una actitud impropia de la historia carbonera, porque el marronazo no encendió la furia, por el contrario pareció ser un "tiro de gracia" al juzgar por la forma en la que se apagaron las pocas luces que podían tener los hombres de Fernando Morena. El 2-0, también obra de Munitis y luego de una sucesión de toques en los que los aurinegros quedaron clavados a la cancha como espectadores de lujo, se convirtió en una especie de anuncio de campaña publicitaria de expectativa: Se viene el campeón.
"BETO". Sin embargo, la rebeldía que antes no había surgido, la actitud más agresiva y entusiasmante, que era por demás reclamada por una hinchada que dejó una buena enseñanza a los europeos de cómo hay que alentar a un equipo que está perdiendo, llegó a partir del comienzo de la segunda mitad.
Alberto Acosta comenzó a estar más en contacto con la pelota, se juntó con el argentino Russo, creció Gaglianone en la contención y Peñarol fue un equipo distinto.
Parecía ver la misma película del clásico: pobres 45 iniciales, buen segundo período. Pero claro, no puede desconocerse que ese repunte también estuvo acompañado por una especie de afloje del anfitrión, seguramente ya pensando en la cita europea que le espera en pocas horas.
Un golazo de Gaglianone a los 87 minutos hizo que la historia al menos no terminara en forma humillante, pero no podrá ocultar el singular hecho que el equipo terminó tercero en tres participantes, que recibió cinco goles en dos partidos, que anotó nada más que dos y que volvió a perder otro clásico.
Las figuras
MUNITIS
Fue el hombre del partido. Enloqueció a todo el equipo aurinegro, hizo los dos goles y después aflojó un poco.
ACOSTA
Cuando entró en contacto con la pelota, que eso recién sucedió en el segundo tiempo, fue el jugador de Peñarol más importante. Al menos su trabajo abrió la esperanza para el futuro.
RUSSO
El mejor delantero aurinegro. Primero luchó una barbaridad y después se juntó bien con Acosta.
Arranca el sábado
La Primera Fecha del Torneo Apertura se inicia el sábado con los partidos que jugarán a las 15.30, Cerrito - Defensor Sporting (en el Estadio Obdulio Varela) y Danubio - Rentistas (Jardines del Hipódromo), mientras que a las 19.30 lo harán Paysandú F. C. - Wanderers (Estadio Artigas).
Por su parte, el domingo jugarán a las 10.10 horas, Rampla Juniors -Deportivo Colonia (Olímpico) y a las 15.30, Rocha - Liverpool (Sobrero), River Plate - Miramar Misiones (Saroldi) y Fénix - Cerro (Capurro). El martes 25 a las 16 horas jugarán Nacional y Plaza Colonia (Parque Central) y el 31 lo harán Tacuarembó y Peñarol, faltando confirmar la cancha, ya que será en Montevideo.