fernando manfredi
Radicado desde hace dos décadas en Suiza, Homero Francesch (56) es el paradigma del artista uruguayo que ha desarrollado una exitosa carrera profesional fuera del Uruguay.
Hace 25 años recaló en Suiza y regresa periódicamente a su país para visitar a la familia aunque desde este año tiene residencia en la paradisíaca zona de Punta Ballena.
Francesch como concertista internacional es una personalidad inquieta y que se adapta de inmediato al lugar donde se encuentre. Verdadero trotamundos musical emprende cada temporada giras por Europa, Asia y Sudamérica, alternando su actividad en los escenarios con sus clases de piano en la Universidad de Música de Zürich.
Además en Suiza, Homero Francesch ha sido nombrado director de la Academia Musical de Verano de Lenk, una institución de prestigio mundial que acoge todos los años a un elevado número de jóvenes talentos musicales. En este cargo, que le permite establecer un puente con las nuevas generaciones para su acceso a la vida profesional, Francesch sustituye en el cargo al fallecido y recordado Kurt Pahlen, fundador de esta academia y cuyo paso por el Uruguay en la década de los 60 dejara una fértil enseñanza.
TRAYECTORIA. Nacido en Montevideo, Francesch estudió con Santiago Baranda Reyes y desde 1967, al recibir una beca estudió en Munich, con Hugo Steurer y Ludwig Hoffmann. Ha actuado en todas las capitales europeas, en Canadá, Japón, Australia y Estados Unidos, así como en Latinoamérica.
Su carrera discográfica está nutrida de títulos importantes y en su variedad, abarca desde Bach, pasando por Bartock o Henze dentro del catálogo de la editora Deutsche Gramophon. En el sello Kontrapunkt efectuó la serie completa de las sonatas de Mozart. En 1978 recibió el Premio del Disco Alemán
Con la producción televisiva en la que participó ejecutando el Concierto para piano en Sol Mayor de Ravel, interpretación por la que recibió en 1973 el Prix Italia. Otras actuaciones multimedia han incluido a la Fantasía para piano coro y orquesta de Beethoven con dirección de Leonard Bernstein, o el Concierto en Do Mayor de Haydn o el en do menor de Mendelssohn, con la Academia de San Martín de los Campos bajo la conducción de Neville Marriner.
Ha sido invitado a participar con las orquestas más renombradas del mundo: desde la Filarmónica de Berlín, pasando por la Staatskapelle de Dresde o la New York Philarmonic por sólo mencionar algunas. Lo mismo acontece con los directores con los que Francesch ha trabajado, los que constituyen una asombrosa lista en la que figuran Sir Colin Davis, Kurt Masur, Riccardo Chailly, Sir Charles Mackerras o Charles Dutoit entre otros grandes.
POSTERGACIONES. Tanta trayectoria apenas resumida en pocas líneas provoca la interrogante de por qué este gran artista no registra en los últimos años actuaciones en su país y pasa por el mismo como un visitante más. Hace pocos días ha retornado a Europa y recién en octubre se presentará en México, el lugar en donde más cerca de Uruguay se encontrará. Es bueno esperar que quienes tienen la posibilidad de hacerlo, permitan al público uruguayo disfrutar del talento y la capacidad de un artista nacional destacado en el mundo.