Al cumplirse el primer aniversario de su muerte, la Biblioteca Nacional le rinde homenaje a la poeta Marosa Di Giorgio. La conmemoración se inicia hoy a las 19 horas y se extiende hasta el viernes e incluye un seminario académico con ponencias nacionales y extranjeras, una exposición documental, una muestra iconográfica, una jornada de homenaje por parte de colegas y amigos y espectáculos artísticos. El seminario (ver programa en el recuadro) es gratuito y extenderá certificación a quienes lo cursen
Marosa de Giorgio Médicis, una de las voces líricas más singulares dentro del panorama literario contemporáneo uruguayo, nació en Salto en 1932. Se crió en el seno de una familia de inmigrantes italianos, afincada en una chacra. Esa infancia de huertos y frutales es referencia permanente en la poesía de Marosa, donde también crecieron los frutos del erotismo. La organizadora de esta muestra, la crítica literaria Ana Inés Larre Borges, señala que "Marosa dio magia al universo campesino uruguayo, la posibilidad de la imaginación y lo soñado. Creó a través de muchos libros en sucesivos fragmentos líricos un universo paralelo, lleno de magia, detenido o fuera del tiempo y poblado de seres fronterizos entre lo vegetal y lo animal y lo humano. Esas criaturas fantásticas circulan por su literatura de modo intenso y a veces terrible. Hay mucho de perturbador en ese edén fuera de la historia creado por Marosa".
En sintonía con la tradición poética femenina uruguaya, la poesía de Marosa tiene marcada vocación erótica. La poeta, que reunió su producción bajo el genérico título de Los papeles salvajes, intensificó ese carácter luego de la publicación de Misales (1993), según señala Larre Borges. "Un erotismo original protagonizado mayormente por esas criaturas fronterizas donde los nacimientos, las cópulas, las uniones y fagocitaciones se suceden. Hay temor y deseo. Antes y después, como ella misma supo decir, siempre fue un asunto de lenguaje, en las palabras medidas, exactas se jugaba su partida".
ICONO. Marosa di Giorgio falleció el 17 de agosto del año 2004, en la ciudad de Montevideo. Escritora de culto, irradiaba su magnetismo no sólo desde sus palabras. Su figura era tan singular como su obra. Con sus lentes retro, la sonrisa torcida en una mueca, el pelo color zanahoria, un tapado de leopardo y un pañuelo verde manzana anudado al cuello, componía un personaje extravagante que animaba tertulias en el Sorocabana, el Luzón o El Mincho. Era un icono montevideano, una performer urbana. "La imagen en Marosa es fundamental, por eso creo que las muestras de retratos y objetos personales son de gran interés, porque dicen mucho sobre ella", dice Larre Borges. En tal sentido, este homenaje propone dos exposiciones. Una de ellas reúne diversos objetos personales de la poeta que van desde sus lentes y collares de cuentas a sus originales, todos ellos manuscritos. Paralelamente se expondrán retratos de los fotógrafos Panta Astiazarán, Mariana Méndez, Marcelo Isaurralde, Alvaro Ferrari, Pablo Bielli y Pincho Casanova y de los artistas plásticos Arotxa, Ombú, Gillermo Fernández y Jaime Clara). "Se van a ver distintas Marosas, según cada artista. Y diversas etapas de la vida de Marosa, como es el caso de Arotxa que hizo una caricatura de la última Marosa, mientras que Ombú dibujó a la Marosa joven", agrega Larre Borges.
Este homenaje de la Biblioteca a Marosa también incluye espectáculos artísticos de Uruguay y Argentina. El miércoles 17, a las 20 horas, se exhibirá el audiovisual Lobo, de Eduardo Casanova. Más tarde va Caleidoscopio para Marosa de Juan Coll, Juan Manuel Barrios y Charly Benegas (Revista Pimba). Luego, en el escenario de la Vaz Ferreira se presenta Lumínile: relatos eróticos, un estreno montevideano del espectáculo teatral argentino sobre Rosa mística de Marosa di Giorgio, bajo la dirección Graciela Camino. El viernes a las 20 horas actuará la cellista Amparo Fernández y la argentina Erica Rivas realizará su unipersonal Rosa mística.