CARLOS REYES
En 1997 Héctor Manuel Vidal renunció a la dirección artística de la Comedia Nacional "por desacuerdos con estructuras administrativas que no te permitían trabajar", según recuerda hoy. Luego la compañía oficial fortaleció sus mecanismos de participación, buscando autonomía de gestión, y en 2001 volvió a ocupar Vidal el cargo que hasta hoy mantiene. Semanas atrás, el elenco le dio su total apoyo, reeligiéndolo por una mayoría abrumadora: 28 votos en 31.
La resolución está a consideración de las jerarquías municipales, que tienen en sus manos aceptar o no esta decisión. "Formalmente —afirmó Vidal— terminé el 7 de julio y todavía no estoy nombrado nuevamente. Esto es un impasse, no una transición. Con su apoyo, el elenco no sólo está confirmando mi trabajo personal, sino también la propia reestructura de la Comedia, y todo su trabajo de conjunto."
El director cree que de ser reconfirmado, su nueva gestión no va a diferir de la anterior, puesto que la Comedia tiene que sistematizar sus líneas de trabajo, tanto en el Solís como fuera de la capital y del país. "Me quedaría tranquilo cuando las cosas queden encaminadas para cuando venga un director artístico que, como siempre digo, tenga menos edad que la Comedia", sentenció.
COSTOS. El presupuesto anual de la compañía está actualmente en unos 240 mil dólares, pero a su vez la Comedia recauda 80 mil dólares por año por concepto de Socio Espectacular, venta de preestrenos, etc. Por eso, el director afirma que en este momento, pese a que superan el presupuesto que históricamente han tenido, están en el nivel más bajo de déficit y en el más alto de inversión.
Vidal subraya el rol social de la compañía: "La Comedia no es un almacén: debemos mantener nuestra política social, relacionada con el uso del patrimonio cultural. Por disposición de la Intendencia, cosa que a mi no me parece mal, la entrada no cuesta más de 60 pesos, y en el Solís se podría recaudar mucho más".
Incluyendo los salarios de los actores, el presupuesto asciende a 700 mil dólares, cifra que el director califica de "chirolas" si se la compara con el presupuesto nacional: "La administración pública es una caja de Pandora: abrís puertas y sale plata. Más allá de la queja de que no hay plata, es tal la danza de millones que del punto de vista del presupuesto cultural, esto no es nada."
Vidal reconoce que a la Comedia no le faltan detractores: "Se juntan dos puntas de una madeja. La de los que les puede interesar que no exista el Solís como elemento competitivo grande, porque están en la empresa privada, y la gente, que por necesidad, totalmente comprensible, exige determinado apoyo. Pero la Comedia, como el Sodre y la Filarmónica, son patrimonios culturales del país, y no se trata de disolverlos para repartir la plata. Eso me parece de una mezquindad... parece Mi tío de América, la película de Resnais: las ratas comiéndose entre ellas. Además, en las arcas estatales, cuando una plata deja de estar asignada a algo, se va para cualquier lado".
Vidal admite que en los últimos tiempos la Comedia ha fijado posiciones más firmes. "En la medida en que crece nuestra autonomía, vamos buscando un perfil. Sí, tenemos una línea política, pero no tiene nada que ver con la política partidaria. No somos simples soldados de lo que manden otros. Es una tendencia en el mundo, buscar la autonomía artística, y tratar de convertirla en una política de Estado".
Consultado acerca de si cree que el nuevo gobierno le dará su apoyo, el director contestó: "No sé, pero los planteos los vamos a seguir haciendo. Nosotros hicimos el Meyerhold, hace dos años, que era una alerta a cuál debe ser la relación entre la conducción política y la producción artística, con peligros que se han visto en el mundo, que han resultado muy mal, y esperamos en este cambio tan importante que vive el país, no caer en los mismos errores que se cayeron en otros lados. La Comedia tiene que estar a salvo de lo político pasajero. Porque como decía André Malraux, "todos queremos dejar una cicatriz en la tierra".
Lo que se aproxima
Tres títulos prepara la Comedia Nacional para octubre. Roberto Suárez dirigirá su obra El hombre inventado, en la sala Verdi, a través de una modalidad poco común: mientras él escribe, los segmentos del texto se van ensayando, y los aciertos de los ensayos, alimentan a su vez la escritura. Para el Solís se prepara El león en invierno, del guionista de cine y televisión James Goldman, drama histórico escrito en el siglo XX pero tomando como modelo los textos clásicos. Está protagonizado por Estela Medina y dirigido por Jaime Yavitz.
Vidal guardó para sí un texto del misterioso dramaturgo francés Jean Luc Lagarce: Prétendant, traducido como La transición. El argumento gira en torno a una reunión de cambios de autoridades de una institución cultural, e irá en el foyer del Solís. Para la temporada 2006 la Comedia baraja entre los autores nacionales a Dante Alfonso con Dionisio (la obra es de 1999 y el autor de 1948), y María Pollak, con Malezas. También se está optando entre dos producciones de tipo biográfico, que exhuman las biografías de Serafín J. García y Florencio Sánchez. Quizá haya un ciclo de teatro del Siglo de Oro (Lope, Tirso y Calderón), o un Shakespeare que ensamble las dos partes de Enrique IV a través del personaje de Falstaff.
Antes de eso habrá dos novedades: reponer El último yanqui junto a un homenaje a Arthur Miller. Irá para el festival de setiembre de El Galpón, e incluye otras escenas del autor. Tampoco el aniversario del Quijote pasa inadvertido para la compañía oficial, que prepara una lectura de Sancho Panza, gobernador de Barataria de Milton Schinca, obra que Manuel Domínguez Santamaría dirigió en 1956 en Teatro del Pueblo.