EVA SZARFMAN
La semana que pasó fue un nuevo período de pérdidas para el dólar, que bajó 0,81% en un mercado que continuó siendo vendedor. Las compras que realizaron los organismos públicos contribuyeron a dar cierta estabilidad al precio de la divisa, pero no fueron suficientes para contrarrestar por completo la tónica bajista.
De todas formas, sobre el final de la semana la corriente vendedora amainó, debido a que el precio del dólar llegó a niveles lo bastante bajos como para inhibir las ventas que no fueran estrictamente necesarias.
El precio de la moneda estadounidense comenzó la semana 0,2% en baja en el mercado local, y aunque el martes logró cerrar estable, entre el miércoles y el jueves acumuló un descenso de 0,61%. El viernes, en tanto, se mantuvo en los mismos niveles que el jueves ($ 24,30 a la compra y $ 24,35 a la venta).
En las pizarras del Banco República (Brou) y las casas de cambio, en tanto, la cotización del dólar cerró el viernes a $ 23,60 y $ 25,10 compra y venta respectivamente, acumulando una baja de 0,8% en relación al último día del mes de julio.
En las primeras jornadas de la semana la operativa con el dólar en el mercado interbancario fue abultada, superando los U$S 8 millones diarios, en reflejo de las fuertes compras efectuadas por los organismos públicos a través del Brou.
No obstante, el jueves la divisa experimentó desde el comienzo de la jornada una caída tan rápida que constituyó un alerta inmediato sobre la fuerza de la tendencia vendedora y coartó la realización de negocios. Esto determinó que la operativa fuera más reducida ese día y el viernes. En la última jornada de la semana los bajos precios alentaron la aparición de algunos compradores privados, que se sumaron a la demanda de los organismos públicos.
Según operadores consultados por El País, el dólar llegó a un nivel tan bajo sobre el final de la semana que las únicas ventas que se realizaron fueron las estrictamente necesarias.
BONOS. El riesgo país de Uruguay bajó a 325 puntos básicos el viernes, acumulando una caída semanal de 30 puntos básicos, de acuerdo al índice UBI que calcula República Afap, situándose en su menor nivel desde enero de 2002.
Este descenso se debió a las subas de precios que registraron los bonos globales uruguayos, influidos por el optimismo de los inversores internacionales sobre los títulos de deuda de Argentina.