Espárrago ejemplo

JORGE DA SILVEIRA

La visita a Cádiz para presenciar la Copa Carranza nos brindó una alegría enorme y fuera de programa, el homenaje del Ayuntamiento local a Víctor Espárrago como el "mejor entrenador", entregándole hermosa medalla de oro en pomposa ceremonia.

La ocasión nos llevó a rememorar la carrera de Víctor como jugador y entrenador.

Tras su paso por Danubio y Cerro llegó el tiempo de Nacional, que hoy lo tiene como una de sus figuras más queridas como se lo demostraron en ausencia quienes fueron el viernes a la gran fiesta de homenaje a los Campeones de América de 1980.

Pero es bueno recordar, sobre todo a los jóvenes, que no todas fueron rosas en el club de los Céspedes. Una definición imprecisa en un clásico del 66, en el arco de la Colombes, no permitió una victoria clásica y a muchos generó un sentimiento adverso hacia él.

Con admirable perseverancia y una confianza en las propias fuerzas dignas del mayor elogio, luchó para revertir esa imagen y vaya si lo consiguió. Fue protagonista clave de dos Copas Libertadores y dos Intercontinentales en el 71 y el 80, por más que el título mundial último se consiguió en Tokio en febrero del 81. En el 71, hizo el primer gol en la final de Lima ante Estudiantes, que abrió el camino del muy ansiado y hasta ese día esquivo título continental. En el 80 fue el decisivo capitán de aquella campaña notable y borró de la cancha en el Beira Rio al formidable Falcao. En Tokio marcó en gran forma a Trevor Francis, uno de los mejores jugadores del mundo. Ganó 4 Campeonatos Uruguayos, seguidos con 16 clásicos consecutivos sin perder.

Con la celeste fue a tres mundiales. El más destacado fue el del 70. Aquel cabezazo en el alargue para el golazo del triunfo ante la URSS en el Azteca, que llevó a semifinales y permitió la última figuración destacada en un Mundial, que mereció ser aun mejor.

Como técnico, el Campeonato Uruguayo del 83 con Nacional con ventaja récord ante Peñarol y luego la campaña en España, donde fue considerado por los periodistas en el 89 como "el mejor técnico de España" tras lograr el vicecampeonato de Liga con el Valencia. Hubo otras campañas destacadas, como la mejor figuración en la historia del Cádiz en Primera hace 18 años. El mismo Cádiz que lo llamó para conseguir el ascenso dos antes de lo previsto por el presidente Muñoz con un presupuesto muy bajo. Fue el "mejor técnico de segunda".

Todo eso sobre la base de un sentido profesional único, admirable, una personalidad y un temperamento ideales para triunfar en todo y una condición humana muy rara en este ambiente cada día menos respetuoso de valores y trayectorias. Un fenómeno.

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