Artista genial y gigante pacifista

| Embanderado con las causas anti bélicas, Barenboim hace de la música un punto de encuentro

aDentro de la temporada del Centro Cultural de Música, el próximo domingo 7 a las 19.30 horas en el Teatro Solís se presentará Daniel Barenboim al frente de la West-Eastern Divan Orchestra, agrupación formada por jóvenes instrumentistas árabes e israelíes. El hecho constituye un acontecimiento muy singular, aún dentro de los promedios de calidad de los ciclos del Centro Cultural, porque Barenboim es una de las figuras mayores de la actividad musical en el mundo, rango que ocupa no sólo por motivos artísticos sino también por su admirable actitud ante conflictos bélicos que golpean al hombre de hoy y en especial frente a la situación entre palestinos e israelíes, de lo cual es reflejo la integración de la orquesta que trae. Esa conducta lo ubica como un pacifista de primera línea y un batallador por la tolerancia a todo nivel. El programa que ofrecerá en el Solís, comprende la Quinta Sinfonía de Ludwig van Beethoven y la Sinfonía N° 1 de Franz Mahler. La gira de Barenboim es organizada por Warner Music y su presentación en Montevideo cuenta con el auspicio de la Embajada de Israel y Tenaris.

Nacido en Buenos Aires en 1942, este maestro comenzó sus estudios de piano a los 5 años con su madre y luego con su padre, que fueron los únicos maestros en esa etapa de formación. Dio su primer concierto en la capital argentina en 1950, a los 7 años. Dos años más tarde la familia se mudó a Israel y en 1954 llevaron a su hijo a Salzburgo para tomar clases de conducción con Igor Markevich, aunque allí también conoció a Wilhelm Furtwangler y tocó para él obteniendo del célebre director el siguiente juicio: "este niño de 11 años es un fenómeno". Durante la década del 50, Barenboim se presentó como pianista en Viena, Roma, París, Londres y Nueva York, ciudad en la que actuó junto a Leopold Stokowski, emprendiendo luego unas giras internacionales que lo han mantenido en viajes perpetuos hasta hoy.

ETAPAS. Grabó su primer disco en 1954, ampliando luego esos registros hasta abarcar las sonatas y conciertos de Mozart, Beethoven, Brahms y Bártok. En los años siguientes, Barenboim irá dedicando cada vez más tiempo a la dirección orquestal: su vínculo con la English Chamber Orchestra durará más de una década a partir de 1965 y con ese conjunto realizará otras giras por Europa, Japón, Estados Unidos y Australia. Debuta como director de la New Philarmonia Orchestra de Londres en 1967 y figura después al frente de las principales orquestas filarmónicas europeas y norteamericanas. Entre 1975 y 1989 fue director musical de la Orquesta de París, una etapa que afianza su relación con la música contemporánea (Lutoslawski, Boulez, Dutilleux, Takemitsu).

Casado durante años con la celista Jacqueline Du Pré, Barenboim intensificó su frecuentación de la música de cámara compartiendo sus actividades con colegas como ella misma, como Gregor Piatigorsky, Itzhak Perlman o Pinchas Zukerman. Dirige óperas desde 1973, cuando debutó con Don Giovanni de Mozart en el Festival de Edimburgo. En Bayreuth figura desde 1981, fecha en que dirigió allí Tristán e Isolda de Wagner y luego Parsifal, El anillo y Los maestros cantores. En 1991 sucedió a Georg Solti como director de la Chicago Symphony Orchestra y al año siguiente fue nombrado director musical de la Deutsche Staatsoper de Berlín. En 2000 la Staatskapelle de esa misma ciudad lo nombró director vitalicio. Actúa regularmente al frente de las filarmónicas de Berlín y Viena.

Pero su proeza mayor, quizás, consiste en tender puentes culturales insólitos, como la Fundación Divan Este-Oeste, que ha incorporado a jóvenes con talento musical de Palestina y de Israel, derivando entre otras cosas en la formación de esta orquesta que ahora viaja con él y apuntando siempre al plan de que esos muchachos de dos culturas y dos confesiones a menudo opuestas, demuestren que puede saltarse por encima del conflicto que enfrenta a sus pueblos y de paso puedan tocar juntos en un terreno neutral: los sitios elegidos han sido Weimar, Chicago y Sevilla, a lo que se suma el presente itinerario. Al cabo de semejante trayectoria, Barenboim llega por primera vez en su vida a Montevideo armado con sus credenciales artísticas y con esa militancia ideológica (en la que trabajó durante años junto al notable Edward Said) que ennoblece doblemente su figura.

"Esta orquesta no resolverá el conflicto en Medio Oriente, pero el hecho de hacer música juntos ha transformado nuestras vidas", dice Barenboim, seguro de que "estos conciertos son un desafío a la política que rige en Medio Oriente, porque este taller reúne a gente que debería ser enemiga y sin embargo no lo es". Y así Barenboim puede permitirse el lujo de sumar a sus méritos musicales esos otros, que pertenecen al campo de la conciliación y el reencuentro entre los hombres.

Sobre una fundación

El proyecto de la Fundación Barenboim-Said, que asoció al famoso músico argentino-israelí con el gran escritor palestino Edward Said (recientemente fallecido) surgió en agosto de 2003. A esa altura ya se encontraban en su quinto año consecutivo de actividades los talleres del West-Eastern Divan, una institución fundada en Weimar donde Barenboim y Said figuran como fundadores. Cuando en 2003 se resolvió constituir la Fundación, esa iniciativa tuvo el propósito de demostrar ciertos principios, como que "la música no puede aislarse de la sociedad. Uno de los objetivos es por ello integrar la música al tejido social y otro consiste en sostener que la educación musical es un elemento orgánico de la cultura". La Fundación finalmente se consolidó en julio de 2004 en Sevilla, con autorización del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía.

Según consta en su estatuto, la Fundación intenta "promover el espíritu de paz, diálogo y reconciliación, a través de la música. Promover la acción formativa y educativa en el ámbito musical y elaborar, ejecutar y difundir proyectos de formación y cooperación en Andalucía, Palestina y otros países de Medio Oriente.

El nombre de West-Eastern Divan hace referencia a una colección de poemas del alemán Johann Wolfgang Goethe, ya que ese escritor "fue uno de los primeros alemanes verdaderamente interesado en otros países y empezó a aprender árabe cuando contaba más de 60 años". La idea del West-Eastern fue concebida en 1998 por Barenboim y Said para crear talleres donde esos jóvenes de Medio Oriente tuvieran desarrollo musical pero además compartieran "el conocimiento y la comprensión entre culturas que han sido tradicionalmente rivales". Por eso el taller, como proyecto musical, se convierte también "en un foro para el diálogo y la reflexión sobre el problema palestino- israelí".

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