La bella con gusto por el riesgo

| Sofisticada en "Moulin Rouge", la actriz debió afearse para ganar un Oscar con "Las horas"

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Nicole Kidman está de moda. Se exhibe actualmente en Montevideo uno de sus últimos trabajos (el atendible ‘thriller’ La intérprete, en el que actúa junto a Sean Penn), y se anuncia el cercano estreno de otros dos: Reencarnación, que va a partir del próximo viernes; y Hechizada, que se estrenará el 25 de agosto. Dos películas muy diversas, que pueden servir para confirmar la versatilidad de la actriz.

Si algo hay que reconocerle a Kidman, además de una belleza casi perfecta y un considerable talento histriónico, es que se arriesga. Es una de las escasa estrellas femeninas de primera magnitud del cine contemporáneo, una de las pocas que puede atraer público casi exclusivamente con su propio nombre, más allá de la película que interprete, y sin embargo no se arredra ante los proyectos independientes o "distintos", de esos que, si salen mal, pueden arruinar una reputación estelar.

Desde que salió de la Australia en la que empezó su carrera, Kidman ha alternado proyectos decididamente comerciales como Días de trueno de Tony Scott, Un horizonte lejano de Ron Howard o El pacificador de Mimi Leder, con propuestas más ambiciosas que incluyen trabajos para gente como Stanley Kubrick o Lars von Trier. Su prolongada relación con Tom Cruise, que le proporcionó propaganda adicional y terminó naufragando, dio lugar a películas de los dos tipos: algunas de las mencionadas, pero también Ojos bien cerrados de Kubrick. Es cierto que a veces no le ha ido bien en taquilla (a Regreso a Cold Mountain apenas la salvaba Renée Zellweger) y otras supo seguramente que se estaba dirigiendo a un público más reducido: por ejemplo brindó una de sus mejores actuaciones en Dogville de von Trier, y seguramente se llevó mal con el director danés (en todo caso, decidió no actuar en Manderlay, la secuela de ese film). También persiguió reiteradamente el Oscar, incluyendo una candidatura por Moulin Rouge, aunque terminó obteniéndolo mediante el truco de siempre: afearse para encarnar a Virginia Woolf en Las horas. Ahora regresa, dando muestras de la amplitud de intereses de siempre.

METAFISICA. Lo más cercano es Reencarnación, film de Jonathan Glazer en el que Kidman encarna a una joven viuda a punto de casarse de nuevo, que enfrenta de pronto un conflicto por lo menos delicado: ante ella aparece un pequeño niño que afirma ser su esposo reencarnado. El tema de la reencarnación ha interesado desde siempre al director y colibretista Glazer, y al parecer fue el motivo por el que se involucró también en el proyecto del veterano guionista francés Jean-Claude Carriére, que ha sido colaborador de Buñuel en cine y de Peter Brook en teatro, pero que también ha escrito dos libros en colaboración con el Dalai Lama.

Kidman se declara particularmente satisfecha con el hecho de haber participado en el proyecto, asegurando: "La combinación de Jonathan Glazer con el material fue realmente fascinante. Es evidente que es una parte importante de él". También la atrajo "estar en la posición de decir ‘vaya, tengo la oportunidad de explorar la psiquis de esta mujer y ayudarle a cobrar vida, eso es lo que me hace sentir afortunada’".

Uno de los desafíos del proyecto era que Kidman debía construir una buena química con su coestrella, el joven Cameron Bright. Uno de los productores señala: "Nicole profundizó su relación con Cameron, y puso el mismo esfuerzo al trabajar con él como en interpretar sus propias líneas. Cameron recibió muchas invalorables lecciones de actuación por parte de Nicole Kidman. Estuvo brillante". La actriz sostiene por su parte: "Es difícil para un niño de diez años interpretar un personaje con esta clase de peso y profundidad, por lo que hay que apoyarlo y ayudarlo. Pero Cameron posee una especial y hermosa capacidad, y espero que eso alimente al personaje".

Actúan también en el film Danny Huston (nieto de Walter, hijo de John, hermano de Anjelica) y la veterana Lauren Bacall.

BRUJITA. Una variante mucho más liviana de la presencia de lo sobrenatural en nuestro mundo es Hechizada, comedia también interpretada por Kidman y dirigida por Nora Ephron que llegará a fines de mes, y que adapta la conocida serie televisiva del mismo título acerca de una joven y hermosa bruja que se enamora de un hombre. El asunto, vagamente inspirado en una vieja película con James Stewart y Kim Novak llamada Sortilegio de amor, se había convertido en el tema del programa de televisión protagonizado por Elizabeth Montgomery en el papel de la simpática brujita Samantha. Ahora Samantha es Nicole, a quien acompañan Will Ferrell (el comediante que Woody Allen utilizó en Melinda y Melinda) y Shirley MacLaine en el papel de la vieja bruja Endora, que en la pantalla chica fuera encarnada por Agnes Moorehead. También actúa (¿cuándo no?) el veterano Michael Caine.

El film fue coescrito (con Delia Ephron) y dirigido por Nora Ephron, la ingeniosa guionista de Cuando Harry conoció a Sally y también directora de Esta es mi vida, Sintonía de amor (1993) y Tienes un e-mail (1998). Es una especialista en comedias, y Hechizada puede ser lo suyo.

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