fernando manfredi
La pianista Raquel Boldorini ofrecerá mañana a las 19 y 30 horas en el el Instituto Goethe (Canelones 1524), el segundo concierto de El piano en Invierno.
Para la ocasión, la afamada pianista uruguaya que recientemente regresará de una gira por Europa interpretará la Sonata IK 570 de Mozart y la Sonata opus 111 de Beethoven, en tanto su discípula Laura Díaz abordará el Preludio y fuga en re menor del 2o. libro de El Clave bien temperado de Bach y el primer movimiento de la Sonata opus 53 "Waldstein" de Beethoven.
De esta forma prosigue este pequeño ciclo que el Goethe dedica a los más destacados pianistas uruguayos; el mismo se inició con Elida Gencarelli y proseguirá con Eduardo Alfonso, como ya se indicara, cada uno de ellos se presentará con su alumno más destacado.
El programa se iniciará con Preludio y fuga en re menor de El Clave bien temperado Nro. 2 de Johann Sebastian Bach. Esta obra representa la primera aplicación completa de los modernos principios de armonía. La palabra temperado hace referencia al sistema de afinación nueva, conocido como el sistema de temperamento equabile. Esta obra la escribió Bach "para utilidad y uso de la juventud deseosa de aprender, así como para distracción de los que ya estén bastante avanzados en este estudio". Pero hay que estar muy avanzados, porque algunos (más precisamente la mayoría) son muy difíciles de ejecutar y requieren un ejercicio constante. Cualquier pianista que se precie tiene que tener en su repertorio algunos Preludios y Fugas y está demás decirlo no dejar pasar mucho tiempo de su carrera sin abordar al menos un par de piezas de El Clave bien temperado.
Laura Díaz proseguirá luego con el primer movimiento, Allegro con brío de la Sonata opus 53 "Waldstein" de Ludwig van Beethoven culminando su parte en el recital con Canto y percusión de Antonio Mastrogiovanni.
Luego Raquel Boldorini interpretará la Sonata para piano IK 570 de Mozart. El compositor de Salzburgo es realmente un maestro de la música para teclado, detrás de la elegancia del estilo, de la indiscutible claridad, de la ironía y a menudo de la sonrisa, se esconde en su música un alma inquieta, en muchas ocasiones atormentada que testimonia una fuerza y un hálito que anuncian ya el Romanticismo.
El final del recital será con la Sonata op. 111 de Ludwig van Beethoven. Las sonatas para piano de Beethoven, transportaron la música a un nuevo orden. En las del opus 2, se advierte un aliento y un dominio estructural que rompían con la elegancia dieciochesca. Después de 1800, Beethoven empezó a desarrollar el género con proyecciones románticas. Por ejemplo las dos sonatas Quasi una fantasía Op. 27 (a la segunda se le dio el apelativo de Claro de Luna) son formalmente cualquier cosa, menos convencionalers. La brillante Waldstein (o la Aurora como también se la conoce) y la arrolladora Appasionata fueron de concepción tan revolucionaria, que hasta el propio Beethoven no volvió a escribir nada para piano sólo por bastante tiempo. Pero la cima en su calidad está en las últimas cuatro de las cuales forma parte la Opus 11 en do menor.