Jorge da Silveira
Si algo faltaba después del penoso arbitraje del clásico y del penal no cobrado a favor de Fénix ante Defensor Sporting, lo acaecido en la semana con la amnistía a Cerro y los errores referiles, que permitieron el primer gol de Nacional y el segundo de Defensor Sporting, colmaron el vaso.
La Asamblea de Clubes votó la amnistía a Cerro, cuya hinchada provocara incidentes con armas de fuego en los dos partidos en el Centenario con los grandes el año pasado, destrozara el auto de un árbitro y fuera responsable de los graves sucesos en el clásico de la Villa un domingo de mañana en este torneo. Increíble. No sólo la dirigencia del fútbol nada hace para erradicar la violencia de los campos de juego sino que con medidas como ésta la fomenta. Como lo hizo al quitarle rigor al viejo art. 96 en el que se establecían sanciones deportivas por incidentes protagonizados por los parciales de los equipos.
Lo peor fue que Cerro no jugó en su Estadio Tróccoli pese a la amnistía. Ya se sabía en el ambiente que tras jugar gratuitamente en Las Acacias la fecha pasada no llevaría a Peñarol al Cerro. Se dijo que en las últimas horas hubo obras de UTE y OSE que dejaron mal los alrededores. Cuesta creer que con el peso político del presidente Valdez no se haya podido dilatar las mismas tres días. Se dice que el único escenario para un partido de alto riesgo es el Centenario. Pues que se exprese con claridad de una vez y para siempre.
En el Parque Central vimos mal arbitraje de Falce. Debió expulsar a Parodi por muy fea falta a S. Vázquez. Pero lo peor fue validar el gol del empate de Nacional tras tres errores en serie. Era saque de banda de Cerrito y sacó el tricolor, hubo falta de Abreu sobre Möller y luego sobre Pérez antes que O. J. Morales tirara para igualar el marcador. Luego toleró un empujón de un jugador de Cerrito en la protesta.
Por lo apreciado en televisión, el gol del triunfo de Defensor Sporting fue tras falta de Taborda. Por si algo faltaba.
El nivel referil sigue siendo muy bajo. Falta jerarquía y criterio homogéneo en jugadas semejantes. La gran mayoría es permeable a las presiones y sensibles a todo lo que tiene que ver con sus futuras nominaciones locales e internacionales.
A dos fechas del final del torneo, peor no puede ser el panorama.